Que bofetada para el pueblo panameño que este gobierno tome la errada decisión de despilfarrar millones de dólares en una fiesta de Carnaval que no traen ningún beneficio más que promover la degradación del cuerpo y de los valores morales y familiares, en un país carente hasta de los elementos más básicos.
Tenemos por ejemplo el benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá –institución insigne por salvar vidas humanas– que no puede ni atender sus labores básicas por la falta de equipo y, sin embargo, se le da prioridad a cuatro días de suciedad y licor.
Tenemos a miles y miles de panameños de las clases menos privilegiadas que rezan día a día para poder llevar el sustento a sus familias sin esperanza.
Nuestro medio ambiente se resquebraja, pedazo a pedazo, porque no hay planes concisos de contingencia gubernamental, ni de orientación ciudadana.
La inseguridad nacional genera pérdidas, tanto de vidas como económicas. La comunidad de privados libertad que carece de adecuadas estructuras físicas, alimentación y servicios médicos, pero tiene que resignarse ante esa situación. No se toma en cuenta a nuestra comunidad indígena.
La población no puede gozar de las bellas playas, porque casi todas han sido concedidas a los grandes magnates que las cierran. Vivimos un desorden urbano, de tal magnitud, que ya se sienten los estragos de los servicios básicos que han colapsado (agua, basura y electricidad), porque ningún funcionario en el poder tuvo la precaución de frenar aquel movimiento inmobiliario.
Así podríamos enumerar muchísimos otros problemas, gravísimos, que enfrenta nuestro Panamá y a los que el gobierno todavía hace caso omiso, pero “el Carnaval va, porque va”, sin importar la ruta ni el clamor del cambio de ruta del pueblo, no importa pase lo que pase.
Vienen los artistas y los días libres sin sentido ni responsabilidad, porque creen que comprando al pueblo con cuatro días de licor y baile se olvidará de lo que no han podido hacer en mucho tiempo. Eso sumado al engaño de que el Carnaval atrae turismo.¿Por qué no se imita a los residentes en la península de Azuero, quienes autofinancian su esplendoroso Carnaval con actividades variadas? Se le puede dar una sana diversión al pueblo, pero mediante un plan organizado y de buen gusto, sin salarios ni gastos tan suntuosos que obliguen a la rendición de cuentas.
