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Relatos de la Invasión

Relatos de  la Invasión
Relatos de la Invasión

Todos los años para diciembre llueven los artículos sobre la Invasión de 1989. Las historias son repetitivas y nunca veo datos históricos que son de importancia para los que vivimos o no vivimos ese momento.

Con mucho dolor, todos lamentamos las víctimas de ese desafortunado evento. Sin embargo, voy a resaltar unos hechos que nadie pareciera querer mencionar. Y me refiero que aquí hay muchos a quienes culpar y que deberían estar rindiendo cuentas. Algunos muertos, otros vivos.

Fuimos secuestrados por un dictador que no le importaba el futuro del país ni el de sus ciudadanos. Evidentemente, su único objetivo era perpetuarse en el poder porque simplemente el no podía salir de Panamá. EEUU le había ofrecido, en reiteradas ocasiones, varias propuestas a Noriega para que se retirara en paz. Él nunca las aceptó. ¿Sería que peligraba su vida por sus actividades?

Existió una Cruzada Civilista que clamaba libertad, justicia y democracia; a cambio, sus miembros recibían golpizas, encarcelamiento y extradición. Muchos anhelábamos la esperanza de que algo sucediera que nos liberara de este cautiverio.

El 3 de octubre del 1989, un grupo de las Fuerzas de Defensa (FDP) decidió darle un golpe a Noriega, pero otro grupo de las FDP, leales a Noriega, decidió reintegrarlo al poder. O sea, esa mala decisión hubiese evitado la invasión. ¿Dónde están los líderes de este movimiento? ¿Ellos no tienen que rendir cuentas?

Observen lo que fue la locura de inventar los Batallones de la Dignidad, agrupados por civiles que bien podían ser trabajadores de construcción ociosos, empleadas domésticas sin ocupación, menores de edad, etcétera para que lucharan contra el ejército mas poderoso del mundo . Verán todos estos supuestos guerreros armados y hasta niños cargando “bazookas”, indoctrinados con la ilusión de poder hacerle frente al ejército norteamericano. Nadie cuenta esto.

El día de la invasión se repartieron volantes, como si fueran pasaportes a la libertad, firmados por el general Marc Cisneros para que fueran utilizados de salvoconducto. Decían:“Este pasaporte es para uso de la Fuerzas de Defensa, Batallones de la Dignidad y CODEPADI. Si se presenta a los EEUU, les garantizamos su seguridad, acceso a facilidades médicas, comida y un lugar de descanso y recuperación”. Ojalá los de la FDP hubiesen accedido a esto.

Cuando los soldados norteamericanos ingresaron a El Chorrillo en varios vehículos con altavoces, le solicitaron a los soldados y oficiales de las FDP en el Cuartel Central que se rindieran. En lugar de rendirse, abrieron fuego contra los soldados norteamericanos, ocasionando un fuego cruzado y se incendiaron las casas de madera de El Chorrillo. La pregunta aquí es qué hubiese pasado si estos supuestos “defensores de la patria” hubieran rendido sus armas. Seguramente, allí estaría El Chorrillo intacto.

A modos de ejemplo, tenemos a el Comandante Del Cid, jefe del Cuartel de Chiriquí, quien decidió izar la bandera blanca y en esta ciudad reinó la paz y la tranquilidad, como si nada hubiese pasado. Ni cuenta se dieron de que hubo una invasión en la capital.

Todo esto detonó una verdadera batalla de los dos bandos, que entre confusiones y malas decisiones, empezaron a morir de forma innecesaria panameños, a causa de las balas y las bombas. Además, ocurrió un saqueo, y la ciudad de Panamá se convirtió en un caos en el que no había respeto por la Ley ni nadie que pudiera poner orden. Triste es ver que algunos miembros de las extintas FDP que tuvieron mucho que ver con tantas malas decisiones hoy en día nadie les reclama nada. Unos salen diciendo que ellos salieron a luchar en defensa de la patria (mientras que el líder máximo andaba escondiéndose de casa en casa hasta que se rindió cuando ya los americanos le venían pisando los talones). Escriben libros en los que no dicen toda la verdad; dan testimonios haciéndose ver de héroes, lloran ante las cámaras, olvidándose todos cuando lanzaron a los compatriotas nuestros a pelear como si fueran carne de cañón. Quién les pide a ellos que rindan cuenta, pues por allí siguen siendo entrevistados haciéndose los héroes de la patria.

Y jamás olvidaré esa emisora de radio en el edificio de la Contraloría donde transmitían a todas voces que fuésemos a la batalla, que estábamos ganando la guerra. Hasta que los americanos la volaron. Y algunos de esos locutores aun figuran hoy en día. ¿Nadie critica esto? ¿Nadie les reclama cómo pudieron hacer semejante maldad?

Hay quienes dicen que la verdadera intención de los norteamericanos era extinguir las FDP. Bueno, si ese fuese el caso, Noriega y sus súbditos les extendieron la invitación.

La triste realidad es que este nefasto episodio de nuestra historia se pudo evitar si tan solo Noriega hubiese hecho lo que hizo varios días después en la Nunciatura: rendirse. Y no hubiese habido ni invasión ni saqueos ni destrucción ni los muertos que lamentar. Tan sencillo como eso.

El autor es ingeniero


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