Las elecciones del Parlamento Europeo marcan los primeros pasos hacia la derechización en Europa, los cuales empezaron en Dinamarca en el año 2001, cuando los daneses eligieron su gobierno más conservador, hastiados de los excesos de sus inmigrantes musulmanes.
Una parte de éstos suele abusar del sistema que les otorga beneficios que van desde vivienda a comida, pasando por salud, educación y derechos civiles nunca recibidos en sus países de origen, aunque en retribución, los más extremistas entre ellos prenden fuego a sus ciudades, asaltan los negocios y tratan de imponer sus leyes y costumbres sobre la población escandinava.
El mismo fenómeno con características más peligrosas y difíciles de resolver debido al porcentaje numérico de los que habitan en el vecindario, el terrorismo, la presión internacional, la prensa amarilla y las organizaciones de izquierda antisemitas y antisionistas, se da en Israel.
Al elegir a Benjamín Netanyahu, 78% de los israelíes dijeron ¡basta! a los excesos de los árabes y sus socios socialistas. A pesar de que los residentes musulmanes en el Estado de Israel tienen los mismos beneficios que los daneses, sin embargo no reconocen el derecho a la existencia de Israel, quieren aniquilar a los judíos y apropiarse de sus ciudades.
En la que ha sido la elección transnacional más grande de la historia, los conservadores europeos han recibido un apoyo tan avasallador, que el escenario político modificará las posiciones globales dramáticamente. Exagerados han sido los errores cometidos por los progres que dominaron el panorama político por demasiados años. La nueva estructura muestra a las derechas en Europa con 263 escaños, mientras que las izquierdas obtuvieron 161 asientos.
Gracias a Dios, los votantes tomaron conciencia de la necesidad de retornar a los valores tradicionales, la sensatez capitalista y la defensa apropiada de sus países. El ejemplo redundará en el globo y llegará a América, pero demorará varios años.
Un freno tan poderoso como el de la Unión Europea es vital para establecer el equilibrio de fuerzas en el planeta y empezar a tomar las medidas correctas para detener la incursión islamista y sus inmigrantes en Europa tendrán que someterse totalmente a las leyes de la democracia occidental o deberán retornar a sus países.
Las elecciones del Parlamento Europeo son el preámbulo de lo que sucederá en cada país de la Unión cuando les toque escoger a sus nuevos gobiernos, de ahí su importancia.
En España, el gobierno de Rodríguez Zapatero que estuvo apoyando con el PSOE a los dictadores latinoamericanos, puede decir adiós para siempre a su influencia. Hugo Chávez, Evo Morales, y Kirchner & Cía. ya no serán recibidos con aplausos en el Viejo Mundo.
Tal vez ahora Israel comience a recibir el apoyo que tanto necesita de Europa, aunque el antisemitismo de la extrema derecha, que también cobró fuerza en esta votación, puede ser adverso para los judíos del continente y para las relaciones con Israel. De cualquier forma, no hay duda de que será menos influyente que el antisemitismo izquierdista, que se convirtió en políticamente correcto.