Impacto sobre la mujer

Salud sexual y reproductiva en estos tiempos

La pandemia de Covid-19 ha exacerbado algunos problemas de salud pública previamente existentes. Si bien la pandemia ha afectado más a los hombres a nivel médico, las mujeres han sido más afectadas a nivel social y económico. Con ello, se han acentuado las inequidades que ya existían.

Un reciente análisis del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) identificó que el empleo informal rebasaría el 50% de la fuerza laboral en Panamá, debido a contratos suspendidos o no existentes. Este proceso impacta en particular a las mujeres, en un país donde la mayoría de los hogares está a cargo de madres solteras, que dependen de la formalidad de su empleo para tener acceso a seguros, prestaciones y servicios de salud adecuados.

A nivel de salud pública, al enfocar gran parte de los recursos en tratamiento y prevención de Covid-19, servicios como los de salud sexual y reproductiva han resultado marginados. Un informe del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), por ejemplo, resalta el impacto que la Covid-19 podía tener en el proceso de manufactura de componentes para el desarrollo de anticonceptivos; en atrasos en el envío de anticonceptivos, afectación del sistema de salud, debido a la necesidad de suspender el acceso a recursos en temas relacionados a la Covid-19, como la dotación de personal de salud, la resistencia de la población de asistir a instalaciones de salud y la movilidad limitada por restricciones de horario.

Para el UNFPA, entre 13 millones y 51 millones de mujeres en países de bajo y mediano ingreso no tendrán acceso a anticoncepción moderna en los próximos 12 meses, generando unos 15 millones de embarazos no deseados. En Panamá, el impacto de la pérdida de ingresos en al acceso a anticonceptivos puede alcanzar casi 15% de la población femenina en edad reproductiva. Esto puede contribuir a la feminización de la pobreza y de algunas infecciones de transmisión sexual que se han observado en los últimos años.

La afectación en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva también se traduce en un incremento de embarazos en adolescentes (más de 2,600 este semestre), intentos de abortos peligrosos, muertes maternas e infantiles y violencia doméstica. La salud sólo puede ser igual para todos si entiende y atiende estas diferencias. ¡No descuidemos la población femenina!

La autora es investigadora en salud pública, Universidad de South Florida, y parte de Ciencia en Panamá

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