SEGURO SOCIAL.

La sostenibilidad del sistema de pensiones

El gobierno y la empresa privada han afirmado que el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja de Seguro Social (CSS) tiene un déficit actuarial de B/.4,000 millones. De continuar la situación tal como ahora, nos dicen, pronto no habrá dinero para pagarle las pensiones a los jubilados. Una afirmación así le produce terror a cualquiera, tanto terror como el que están generando las propagandas pagadas por el gobierno, las que nos anuncian "la quiebra inminente" de la CSS.

La Ley de la CSS dice que las reservas deben corresponder al monto de dinero que se estima se requerirá para pagarle las pensiones a los jubilados que existen en un momento determinado, hasta su muerte (lo que llaman "capital de cobertura"), considerando, además, un rendimiento de este dinero. El déficit actuarial se establece como la diferencia entre este "capital de cobertura" y las reservas contables (las existentes). Pero, ¿es obligante que ello sea así para que el sistema de pensiones sea sostenible? Planteamos que ello sólo es obligante si se trata de un sistema basado en cuentas individuales, pero no si se trata de un sistema solidario, como es el caso de Panamá. En un sistema solidario, las pensiones de los jubilados de ayer fueron pagadas por los jubilados de hoy, y estos, a su vez, recibirán las pensiones de los que actualmente están cotizando a la CSS. Esto niega que "las pensiones son el ahorro de los individuos durante su vida productiva", como un escrito decía hace poco, defendiendo las reformas impulsadas por el gobierno y la empresa privada. Para la sostenibilidad de un sistema de pensiones solidario basta que los cobros de las cotizaciones del período (quincena, mes, año) permitan pagar las pensiones del mismo período. Si ello puede ocurrir permanentemente, el Programa de IVM sería sostenible. Por supuesto que una situación de esta naturaleza es bastante riesgosa, ya que si en algún momento los cobros son inferiores a los pagos, alguien no podría cobrar su pensión. Se podría aceptar, por tanto, que alguna reserva es necesaria, pero nadie podría afirmar que es obligante que las reservas correspondan al 100% del capital de cobertura, como se nos ha querido presentar por parte del gobierno y la empresa privada. Es la ley del Seguro Social la que establece que las reservas deben ser el 100%, sin que ello sea una condición obligante para la sostenibilidad del Programa. En el fondo, quienes plantean esto están promoviendo un sistema de pensiones basado en cuentas individuales, es decir, cada quien cobraría la pensión que puede pagar individualmente, y no la que la sociedad en su conjunto le puede pagar, como es el caso del sistema solidario.

El criterio de sostenibilidad del Programa de IVM de la CSS, sólo exige que los pagos de pensión de un año, por ejemplo, correspondan a las recaudaciones en concepto de cuotas más los intereses que devengan las reservas contables existentes. Podríamos, incluso, considerar que se debe mantener la misma proporción de las reservas contables en cada período. Supongamos que las reservas actuales corresponden al 50% del capital de cobertura, es decir, a la estimación de pensiones por pagar a los actuales pensionados, durante el período que se considera que vivirán.

Supongamos también que el cobro de cuotas de hoy equivale a B/. 100,000 y que el pago de pensiones es de B/.150,000. Si, además, los intereses que devengan las reservas equivalen a B/. 60,000, se podría pagar las pensiones y mantener la magnitud de reservas en el mismo nivel que el período anterior y quedarían B/. 10,000 para aumentar las reservas de manera que estas correspondan al mismo porcentaje del capital de cobertura que existía previamente. La condición sería que la reserva contable aumente a la misma velocidad que el capital de cobertura. Pero, estas reservas contables, podrían ser el 10%, 20%, el 30% o el 40%. No es obligante que sean el 100% del capital de cobertura. Pero, supongamos que las recaudaciones por cuotas y la capitalización no puedan cubrir los pagos de pensión y el aumento necesario de las reservas para que estas mantengan la misma proporción con respecto al capital de cobertura. Preguntamos: ¿no puede ser esto cubierto por el gobierno, con los impuestos que cobra, con parte del Fondo Fiduciario, con los ingresos del Canal, y con el aumento del porcentaje que paga el patrono, (porcentaje que en verdad paga el consumidor, porque el empresario lo transfiere al precio)? Sin duda que los gobernantes, la empresa privada, y otros que afirman no pertenecer ni a uno ni a otro, pero que defienden sus posiciones, se alarman frente a esta propuesta. Pero, ¿no son los trabajadores, la mayoría de los pensionados, los que han generado toda la riqueza del país, la cual, como resultado de una política económica excluyente, hace que unos pocos se queden con ella, mientras la gran mayoría se queda con migajas? ¿No le cabe al gobierno y a los empresarios, beneficiarios directos de la riqueza que crean los trabajadores, ser solidarios con quienes les generan sus ganancias e impuestos? Pero, además, ¿no son el gobierno y la empresa los principales responsables de la actual situación de las pensiones (y de la CSS)? ¿Por qué siguen proponiendo medidas que profundizan la concentración de la riqueza y el deterioro de las condiciones materiales de vida de la población? Debido a que no quieren asumir sus responsabilidades, es que argumentan que "las pensiones son los ahorros durante la vida productiva", de manera que si tu miserable ingreso solo te permite ahorrar un balboa, entonces solo recibirás eso de pensión.

El Estado no tiene porque darte nada, afirman. Aun así, pretenden insistir en que defienden un enfoque solidario de la seguridad social. Patraña. En una perspectiva solidaria, las jubilaciones tienen el propósito de reconocerle a los trabajadores su derecho al descanso y a vivir decorosamente durante los últimos años de vida, después de haber laborado para el país y para quienes se enriquecen con su trabajo. Por ello, el Estado y la empresa privada tienen que asumir esta responsabilidad, y no evadirla como pretenden hacerlo, deteriorando aún más, las condiciones materiales de los que menos tienen.

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