Hace 30 años, los nueve comandantes que dirigían el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) subieron a la tribuna para celebrar la derrota de la dictadura de los Somoza; disciplinadamente, se colocaron en el orden histórico. Primero, Tomás Borge; luego, Víctor Tirado, Humberto Ortega, Henry Ruiz, Daniel Ortega, Bayardo Arce, Carlos Núñez, Jaime Wheelock y Luis Carrión. Ayer, en la celebración del 30 aniversario de aquella revolución, sólo estuvieron presentes tres de los nueve -Arce, Daniel Ortega y Borge-, precisamente los más cuestionados por escándalos de corrupción, nepotismo y abuso de poder.
Ante la intolerancia de Daniel Ortega y Tomás Borge, a los que el propio Humberto Ortega calificó de ortodoxos, radicales y esquemáticos, el ex vicepresidente Sergio Ramírez rompió con el sandinismo oficial para formar el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), con la mayoría de cuadros de la revolución. Desengañado, el padre Ernesto Cardenal, referente moral del FSLN, rompió con el movimiento que ilusionó a medio mundo.
De los nueve comandantes históricos, uno - Núñez- falleció joven. Los de renombre, como los hermanos Ortega, Borge, Arce, Wheelock, pronto se convirtieron en los nuevos oligarcas. Humberto Ortega es hoy un empresario próspero, que disfruta con discreción en Costa Rica de su riqueza. Tirado, Ruiz y Carrión son críticos con el sandinismo. En 2007, Daniel Ortega volvió al poder gracias a una alianza antinatura con el ex presidente derechista Arnoldo Alemán, condenado en 2003 a 20 años de cárcel. Víctor Tirado denuncia que Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, han acumulado una fortuna obscena. Según el ex comandante, del programa del FSLN no queda nada; el programa de Daniel es el Estado botín, con nepotismo, demagogia y amenazas. Los que se llaman sandinistas nos avergüenzan. En Nicaragua en vez de democracia hay una neodictadura en alianza con la derecha. El socialismo del siglo XXI que promueve Hugo Chávez, que Ortega dice seguir, es una farsa, no tiene nada que ver con la izquierda, señala Tirado. Del sandinismo que cautivó al mundo no queda nada. Es una caricatura de lo que soñaban los jóvenes que combatieron a Somoza. Sergio Ramírez, que fue figura destacada del FSLN, señala que los ideales de la revolución desaparecieron bajo un alud de desesperanza, frustraciones, confusión ideológica, retórica vacía, y de olvido.