Mendigar. Del latín ‘mendicare’. Acción de pedir un favor sin ninguna dignidad y hasta con humillación.
De la familia de ‘mendigo’, aquella persona que pide, en forma regular, limosna.
Un entrevistado en la televisión le agrega una ‘n’ final a la segunda sílaba: ‘mendingar’, para sintonizar el verbo con ‘mandinga’, nombre local a un tipo de cucaracha.
“Ha habido”. Esta construcción, de carácter impersonal, siempre es en singular, aunque sean en plural los complementos que la acompañen.
Ensordece en la calle el “han habido”. Lo correcto: “Ha habido muestras de cariño en todos los barrios”.
Con otros verbos, “han” es pieza legítima: “Han mantenido la tranquilidad”.
Engatusar. Engañar con halagos. Como la fábula de la zorra y el cuervo. Cuervo tonto. Naturaleza humana difícil. Mucha gente es engatusada y ofrece las gracias y tira besitos.
Se engaña con halagos para conseguir ventaja. ‘Engatusar’ proviene de ‘engatar’, como las caricias con que se consigue que el gato beba el medicamento.
Esa acción se unió con ‘garatusa’, del provenzal, que significa halago y caricia para ganar la voluntad de alguien. Resultó ‘engatusar’. Viva.
Cuantioso. De cuantía. Grande en cantidad o número. Numeroso, considerable, abundante, copioso. Se asocia, por lo general, con pecunio.
En forma acertada, un presentador de noticias lo expone cuando relata la suerte de una protesta: “La marcha fue ordenada, pero no cuantiosa”.
Empacho. De la lengua estándar, es una indigestión. Su causante es la comida sin atención nutritiva o ingerirla en horarios emergentes.
Ñampeado. Se está volviendo desquiciado. Siempre se ataca al otro de estar volviéndose loco o de estarlo.
‘Ñampear’ es verbo de factura local y ‘ñampeado’ es su participio. No se trata de locura extrema, y de repente es curable con una buena conversación o remedios de la abuela.
Mafá. Vocablo de origen chino. Producto comestible, salado y frito en aceite o grasa.
Sus partes están amarradas. (“El mafá tiene demasiado aceite”). Se emplea en sentido figurado, para denotar una situación compleja y enredada. (“La situación interna del grupo se parece a un mafá”).
Enante, enantes. Enante es una palabra de origen latino. Desde hace mucho tiempo se alternan los vocablos ‘enante’ y ‘enantes’. Un solo significado.
Es el momento inmediatamente anterior al que presente en que nos encontramos. Es una palabra necesaria. Cayó en desuso un tiempo en España, sin embargo en muchos países de América, incluso Panamá, sigue vivita y coleando, y se emplea como parte de la norma culta.
Maratón. Sustantivo masculino, de origen griego.
Es el nombre de una localidad, con algo de verdor, localizada a 42 kilómetros de Atenas.
Un soldado corrió hasta ese lugar para comunicar la victoria de los griegos frente a los persas. Fue en el año 490 antes de Cristo.
Surgió el vocablo maratón con el significado de una carrera de resistencia para competir, prueba olímpica de 42 kilómetros, o de cualquier otro trayecto (“en el maratón, participaron más de cien personas”).
