La tuberculosis es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. Su forma pulmonar es la más contagiosa, porque se transmite de persona a persona, a través de las gotitas de aerosol expulsadas durante la tos. Afecta tanto a niños como adultos. Los síntomas generales son debilidad y fiebre. Estos síntomas son progresivos si la enfermedad no es diagnosticada y tratada a tiempo.
La importancia de la tuberculosis como un problema de salud pública es tan grande, que su atención hace parte de los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2030. En Panamá, el Ministerio de Salud reporta la mayor presencia de la enfermedad en la Región de Panamá Metro, seguida de Panamá Oeste, Bocas del Toro y San Miguelito. Fuera de Bocas del Toro, estas tres regiones presentan una gran concentración de habitantes, desempleo o empleo informal y pobreza.
El diagnóstico oportuno y el tratamiento completo permiten la recuperación de esta enfermedad. Sin embargo, su control requiere una respuesta multisectorial que se origine desde la sociedad, con un abordaje integral de los determinantes sociales, una red de laboratorios de calidad, el acceso a los medicamentos necesarios y la investigación de las formas resistentes. Contamos con la Ley 169 de 2020, que establece el marco jurídico para el control y la prevención de la tuberculosis en la República de Panamá, y el programa llamado “Control de la TB en Grandes Ciudades”, apoyado la Organización Mundial de la Salud en Panamá, Colón y David.
El 24 de marzo se conmemoró el Día Internacional contra la Tuberculosis, para recordar a todos que esta enfermedad no ha desaparecido. Un estimado de la Organización Mundial de la Salud indica que 1.4 millones de personas (alrededor de 4,500 por día) murieron por esta causa en el mundo en el 2019. La Organización Panameña Antituberculosis (OPAT) y Ciencia en Panamá (CEP) se inscriben en esta lucha de todos.
La OPAT fue creada con el objetivo de apoyar la lucha contra la tuberculosis y seguirá participando con todos los sectores de la sociedad en la información sobre esta enfermedad y la necesidad del diagnóstico temprano y del tratamiento, y con su participación en los programas de control de la misma.
La autora es pediatra-neumóloga, miembro directivo de OPAT e integrante de Ciencia en Panamá

