Existe una vecindad entre las lenguas española e inglesa.
Un intercambio intenso en esta era las aproxima, y, si bien, muchas razones históricas y gramaticales las diferencian, el latín las acerca.
La materia léxica de nuestro idioma procede del 80% al 90% del latín, mientras que la del inglés, en torno al 30%, sumado a otro 30% que se ha apropiado del francés.
La estructura sintáctico-gramatical del inglés es sajona, si bien se estima que es del 25% su deuda léxica con las lenguas germánicas –inglés antiguo, noruego y neerlandés.
Esta vecindad origina un cruce de cables frecuentes, que llama la atención de un distinguido amigo y lector de oficio de este espacio, don Román Quirós.
En una revista local, se publicó una información surgida de la “librería” del Congreso de Estados Unidos.
No se refería a la Cultural Panameña ni al puesto de venta de libros que se encuentra en las inmediaciones del Capitolio, sino a la prestigiosa biblioteca.
Lo correcto en ese contexto: biblioteca. En inglés, biblioteca es library, similar a la hispana “librería”, el sitio de venta de libros.
