Vemos a Obama ideológicamente de centro. Lo vemos tomando en cuenta al mercado como un gran poder para el bienestar y la libertad, aunque advirtiendo que debe haber un “ojo vigilante” que lo regule. No satanizándolo o considerándolo obsoleto como algunos lo hacen aquí en Costa Rica y en el resto de América Latina.
Vemos a Obama idealista pensando en el bien social y matriculado con la defensa de la libertad, lo vemos y podemos ver el sueño americano totalmente vigente. Vemos a Obama y vemos más democracia. Eso refleja en parte lo que representa para el mundo EU de América, un país de emigrantes, donde una minoría negra que hasta hace poco menos de 60 años estaba excluida de los derechos civiles, logra que uno de sus ciudadanos llegue a la presidencia del país, máximo logro político que se puede obtener.
Vemos a Obama y oímos hablar de esperanza, no solo para Estados Unidos sino también para el mundo. Vemos a EU y vemos a 44 presidentes elegidos democráticamente. Vemos que el gran capital acumulado en ese país no es solo la riqueza y el bienestar que han creado, sino también la democracia que han construido y que siguen construyendo, desde las instituciones y con los hechos.
Vemos a EU y vemos capacidad de crear, innovar, reconstruirse conforme el mundo progresa, con deseos de avanzar aun con los obstáculos y las crisis propias de cualquier cultura y época. Vemos a EU y vemos liderazgo mundial para rato, no solo en lo político sino también en lo tecnológico y en lo económico.
Vemos a América Latina y veo conformismo y más de lo mismo, peor aún, quieren más de lo mismo de hace 50 años. Casi con la excepción de Brasil, Chile, Uruguay, Colombia y Costa Rica, América Latina ha empezado a “soñar” con el pasado. Pareciera que no ha entendido lo que ese pasado fue: época de dictadores y de gobiernos autoritarios
Vemos a América Latina y vemos estancamiento, pereza mental, justificaciones, mentalidad de pobrecitos y pocas ganas de trabajar duro. Vemos a América Latina “un tanto perdida”, pareciera no haber entendido las bondades de la democracia, todavía no ha comprendido por qué Naciones Unidas considera a la democracia como un indicador de desarrollo humano y en los últimos años ha preferido ser gobernada por algunos populistas. Ojalá, Obama, con su visión y su nueva actitud logre inspirarnos.
