Un año después del reemplazo de su legendario hermano Fidel en la presidencia de Cuba, Raúl Castro ha tenido más éxito en el extranjero que en la isla, donde los cubanos están todavía esperando sus prometedoras mejoras económicas.
Las expectativas creadas tempranamente en la isla han sido reemplazadas por las preguntas de cómo y cuándo Raúl Castro va a mejorar la vida de los cubanos, aunque la política internacional de Cuba ha florecido, según los expertos.
Su bajo perfil de liderazgo contrasta con la política de las grandes marchas organizadas y discursos largos por su hermano mayor Fidel Castro durante 49 años en el poder. Pero hasta ahora las diferencias han sido visibles solo en los márgenes del sistema socialista que construyen juntos en la isla después de tomar el poder en una revolución iniciada en 1959.
Raúl Castro, ministro de Defensa y segundo al mando desde los primeros días de la revolución, había estado a la sombra de su carismático hermano mayor hasta julio de 2006 cuando Fidel sufrió una crisis intestinal que le obligó a colocar temporalmente en el poder al general de 77 años.
El 24 de febrero de 2008, la Asamblea Nacional (Parlamento) lo eligió como presidente del país, tras la renuncia de su convaleciente hermano Fidel, de 82 años. Raúl Castro habló rápidamente de la necesidad de elevar los salarios y permitió a los cubanos comprar teléfonos móviles y ordenadores, y dio luz verde para el alojamiento en los hoteles de la isla que hasta ese momento habían sido reservados solo para turistas extranjeros.
También lanzó una reforma en el agro que ha proporcionado más tierras a los agricultores privados con el objetivo de incrementar la producción de alimentos. Las reformas han llevado a pensar a muchos en la isla y en el exterior que el primer nuevo líder en 49 años había empezado a reformar una de las últimas economías socialistas en el mundo. Pero el ritmo de cambio fue lento y luego parecía adormecerse cuando en el año 2008 tres potentes huracanes azotaron la isla, al mismo tiempo que la economía mundial estaba sumida en una crisis.
“Raúl prometió una mayor eficiencia y productividad, pero en gran parte no lo ha hecho”, dijo Dan Erikson, del Diálogo Interamericano, un grupo de estudio sobre Cuba, con sede en Washington. Los cubanos, que reciben diversos beneficios sociales como la salud y la educación gratuitas, ganan como promedio solo 20 dólares al mes, y han dicho que las expectativas se han desvanecido en medio de las dificultades económicas.
