El 2020 pasará a la historia como un año de crisis. La emergencia sanitaria provocada por la Covid-19 y sus efectos adversos sobre la salud, la economía y el bienestar de los panameños, así como las inundaciones recientes con su secuela de familias desplazadas, han puesto a prueba la resiliencia de todo el país. Los voluntarios y las organizaciones sociales a las que pertenecen, sin embargo, han demostrado una gran capacidad para enfrentar y anteponerse a la adversidad y la incertidumbre.
En su propia comunidad, o a través de los esfuerzos dirigidos por organizaciones sociales o el Gobierno nacional, los voluntarios en Panamá han respondido a las emergencias de 2020 desde donde están y con los recursos que tienen a su alcance con convicción. Han empacado y distribuido alimentos e insumos de higiene, ayudado a sus vecinos, donado sangre y plasma, ofrecido apoyo psicológico, servido como tutores, ofrecido sus casas como albergues temporales, y amplificado los mensajes de prevención.
También han donado recursos económicos a las iniciativas de respuesta a la emergencia, y a otras múltiples causas. Según una encuesta aplicada por el Centro Latinoamericano de Voluntariado (Celav), en alianza con Ipsos, el voluntariado presencial es la principal forma en que los panameños encuestados se han solidarizado durante la pandemia (46%), seguido de las donaciones en especies (43%), las donaciones en dinero (39%) y el voluntariado virtual (20%).
Naciones Unidas, en su informe global del voluntariado de 2018, ya apuntaba al poder del voluntariado para fortalecer la capacidad de prevención y recuperación de comunidades y países ante riesgos ambientales y económicos, destacando su capacidad de “canalizar las acciones individuales hacia estrategias colectivas para afrontar el riesgo”. El voluntariado en Panamá no ha sido la excepción. Ante la emergencia, los voluntarios y las organizaciones que conforman se han auto organizado para responder de forma rápida a las necesidades en la medida en que han surgido. Su presencia permanente en el terreno, relaciones entrañables con la comunidad, y conocimiento de las necesidades locales les han permitido tener un alcance amplio, pero a la vez focalizado, eficiente y oportuno.
Los ejemplos abundan e inspiran. A través de la campaña Alimenta una Vida, la Cámara Panameña de Desarrollo Social (Capadeso), en alianza con el Banco de Alimentos, ha proveído 11 millones de platos de comida durante 8 meses continuos, apalancándose en una gran red de apoyo voluntario y comunitario para empacar y distribuir alimentos a 30 mil personas en todo el país. El Movimiento #TodoPanamá, compuesto por voluntarios, ha conformado una alianza de actores del sector privado, clubes cívicos, oenegés y líderes locales para mitigar la propagación de la Covid-19 en comunidades de alta prevalencia. Te Escucho Panamá ha unido a profesionales de la salud mental que brindan voluntariamente su asistencia a quienes requieren apoyo psicológico.
Estos son sólo algunos de los ejemplos de cómo el voluntariado conecta a diferentes grupos, forja redes, teje alianzas, promueve la cooperación y conecta capacidades para resolver problemas. Evidencia de investigaciones sociales sugiere que, entre más fuertes son las redes de apoyo mutuo, mayores probabilidades existen de superar las emergencias. De allí que el voluntariado se constituya en esta emergencia nacional como un elemento fundamental para fortalecer la resiliencia del país. Hoy, 5 de diciembre, Día Internacional de los Voluntarios, celebramos la proactividad, determinación y solidaridad de los voluntarios que han demostrado, como reza el lema internacional de este año, que “Con Voluntariado, ¡es posible!”.
2020 aún no termina, y sus secuelas se sentirán por mucho tiempo. Ante la magnitud de los desafíos que enfrentamos como país, el voluntariado nos ofrece un camino para unirnos tras un objetivo común, renovar nuestro compromiso con el Panamá que queremos construir, y participar como ciudadanos activos en la recuperación del país.
La autora es directora de la Fundación Voluntarios de Panamá
