En la recta final de una reñida contienda electoral en Perú, los dos candidatos tendrán que “raspar la olla” para arrebatarse los votos resbaladizos y congraciarse con los que planean anular el sufragio en su lucha por la Presidencia.
Con la cuenta regresiva acercándose al 5 de junio, la conservadora Keiko Fujimori aventaja por 5.8 puntos porcentuales al nacionalista Ollanta Humala, según un simulacro de votación realizado por la firma Datum y divulgado el jueves. Pero analistas consideran que, con esa diferencia, la última palabra aún no está dicha, pues el electorado peruano tiene fama de volátil y no se puede olvidar el error estadístico de los estudios.
La clave para los aspirantes en la próxima semana radicará en “ordeñar” lo que se pueda dentro de dos grupos de electores: El primer sector concentra a los que hasta el momento prevén anular su voto o dejarlo en blanco. Recientes simulacros de votación mostraron que ese porcentaje se ha reducido a entre 11.3% y 12.8%, cerca del 8%-10% de elecciones previas, por lo que el margen de maniobra en ese grupo va disminuyendo día a día. “Ya hay un núcleo duro que se va a quedar en el viciado hasta el final”, dijo recientemente Alfredo Torres, director de la encuestadora Ipsos Apoyo. “Creo que la mayor parte de la población ya decidió, ese voto tiende a ser bastante duro”, agregó Torres, aunque afirmó que aún existen votantes que podrían inclinarse por un candidato.
Los simulacros son realizados con cédulas y ánforas similares a las del día de la elección, por lo que no reflejan a los votantes indecisos. De hecho, analistas consideran que existe el llamado voto oculto, pues en los sondeos algunos se declaran indecisos pero a la hora del simulacro escogen a un candidato.
El segundo sector en el que todavía Fujimori y Humala se pueden pelear votos es en el de los electores resbaladizos, esos que podrían cambiar de parecer en medio de la encendida campaña de denuncias y críticas de ambos lados. Por un lado, Fujimori, la preferida de los mercados por la expectativa de que mantenga las líneas en una economía de rápido crecimiento. Y por otro lado, Humala, quien aún inquieta a los inversores pese a que se ha mostrado como un izquierdista moderado.
“Si se pone la cosa muy clara a favor de uno de los dos se podría dar el voto este de mantequilla, que es el 10% y vienen a ser cuatro puntos de cada uno”, dijo Manuel Torrado, director de Datum. Los resbaladizos se concentran en los sectores socioeconómicos más altos con mayor acceso a la información, principalmente de la capital, que congrega un tercio de los casi 19 millones de electores de Perú, precisó Torrado. “Eso sería si la campaña llega a límites muy duros en contra de uno de los dos, ahí se pueden mover [votos], pero el paso normal es a ordeñar un poco los blancos y viciados”, explicó. El último simulacro de Datum realizado el 22 de mayo a mil 214 personas dio a Fujimori el 52.9% de los votos válidos frente al 47.1% de Humala.