INFORME

Adolescentes mueren por causas violentas: OPS

Adolescentes mueren por causas violentas: OPS
Jóvenes en peligro

Homicidios, accidentes de tránsito y suicidios son las principales causas de muerte entre adolescentes de 10 a 24 años en América.

Así lo indica un informe de la Organización de la Salud (OPS), el cual advierte que son causas que se pueden evitar.

En Panamá se reportan las mismas causas, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas de la Contraloría General de la República, de 2017. Ese año, 149 jóvenes fueron asesinados, 82 murieron en accidentes de tránsito y 33 se quitaron la vida.

Adolescentes mueren por causas violentas: OPS
Jóvenes en peligro

Homicidios, accidentes y suicidios, principales causas de muerte de los jóvenes

En América, los adolescentes de entre 10 y 24 años de edad no mueren por enfermedades, sino por causas violentas: homicidios, accidentes de tránsito y suicidios, advirtió la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un informe reciente.

El documento, titulado La salud de los adolescentes y jóvenes de América: la aplicación de la estrategia regional y el plan de acción regional sobre la salud de los adolescentes y jóvenes 2010-2018, da cuenta de que en la región la mitad de todas las muertes de jóvenes de entre 10 y 24 años se debe a hechos que podrían evitarse.

De los 230 mil decesos que anualmente se reportan, el 24% corresponde a homicidios, 20% a accidentes de tránsito y 7% a suicidio. (Ver infografía).

Panamá no es la excepción y, de hecho, reporta las mismas causas de muerte en jóvenes de entre 10 y 24 años que toda la región, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas de la Contraloría General de la República correspondientes a 2017.

Ese año, 149 jóvenes fueron asesinados, 82 murieron en accidentes de tránsito y 33 se suicidaron.

LEA AQUÍ PRINCIPALES CAUSA DE MORTALIDAD EN JÓVENES

El reporte de la OPS detalla que en Panamá, de 2000 a 2014, ocurrieron 4 mil 327 fallecimientos por homicidios, mil 807 por accidentes de transporte terrestre y mil 57 por suicidios.

En Costa Rica, el panorama tampoco es alentador. En el mismo periodo de tiempo (14 años), 2 mil 816 jóvenes fueron víctimas de homicidios, mil 878 fallecieron en accidentes viales y mil 348 se suicidaron, según el informe de la OPS.

Países más afectados

Según la organización, los países que reportaron más homicidios de jóvenes varones fueron Belice, Honduras, México, Perú y República Dominicana.

Asimismo, resaltó “el aumento considerable” de homicidios de jóvenes mujeres en Bahamas, Belice, Cuba, México, Paraguay y Perú.

Los mayores incrementos en muertes de jóvenes por accidentes viales ocurrieron en Argentina, Aruba, Dominica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Uruguay.

“También fue preocupante el suicidio en ambos sexos, con mayores aumentos en Argentina, Cuba, Honduras, Perú, Puerto Rico y República Dominicana”, señaló el reporte.

Las estadísticas ilustran una problemática regional. El informe subraya que las muertes de los adolescentes y jóvenes “no se producen al azar”; están determinadas por el entorno en donde se desarrollan, por ejemplo, en términos de educación y situación socioeconómica.

En ese sentido, el informe cita factores de riesgo que se deben tomar en cuenta. En materia de homicidios, por ejemplo, menciona el bajo rendimiento escolar de los jóvenes, trastornos de conducta, fácil acceso al alcohol, drogas y armas, vivir en zonas con altos niveles de delincuencia y pandillas, y vivir en comunidades con pobreza concentrada.

Y en el caso de los accidentes de tránsito, las alarmas se encienden por conducir distraído, conducir con pares adolescentes, falta de experiencia, conducir afectados por el consumo de alcohol o algún tipo de droga, exceso de velocidad, entre otros factores.

Respecto a los suicidios, la OPS indica que se debe estar atento a cuando los adolescentes presentan síntomas de depresión, ansiedad, pérdida de interés, aislamiento e irritabilidad.

Problema sin visualizar

Noemí Castillo, psicóloga y miembro del Consejo Consultivo Ciudadano del Observatorio de los Derechos de los Niños y Adolescentes (Odena), manifestó que “lo primero que tenemos que hacer en Panamá es visibilizar el problema. Los suicidios y homicidios son temas tabú en la sociedad panameña. Es comprensible que se proteja la identidad de los menores, pero más importante en prevención es conocer el problema para poder concienciar desde distintos espacios públicos y privados la prevención de estos males sociales”.

Añadió que hay un trabajo familiar, comunitario y social importante que hacer, sin dejar de lado la responsabilidad de las escuelas y los grupos sociales públicos privados para educar a los niños y jóvenes, y darles mayores y mejores oportunidades de vida.

Para Castillo, una forma de reducir las muertes por homicidio es mantener a los niños en la escuela, trabajar previamente con jóvenes en riesgo social e incorporarlos al sistema formal y no formal, con todas las opciones que presenta el sistema educativo panameño.

La directora de la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y la Familia (Senniaf), Yazmín Cárdenas, sostuvo que la violencia tiene consecuencias devastadoras, profundas y duraderas, tanto en la vida de quienes la sufren directamente, como en las víctimas y en las comunidades donde ocurre y la sociedad que la tolera.

Cárdenas reconoció que es importante conocer la situación de la violencia en el país para mejorar y rediseñar la respuesta del Estado en conjunto con la sociedad civil y el sector privado.

Por ello, el Estado trabaja en la construcción de la Estrategia Nacional Multisectorial para la Prevención de la Violencia contra Niños, Niñas y Adolescentes, y su implementación a través de las mesas de protección local -un plan piloto en zonas de San Miguelito, Chame (Panamá Oeste), David (Chiriquí) y Colón-, dijo.

Recomendaciones para mejorar la salud de los jóvenes

*Asegurar que los programas para jóvenes estén bien financiados e involucren a otros sectores, además de salud.

*Fomentar sistemas de salud que respondan a sus necesidades.

*Implementar programas de monitoreo y evaluación para que generar mejoras continuas.

*Desarrollo de capacidades para quienes trabajan con jóvenes.

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