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Alan García: suicidio y tentáculos de Odebrecht

Alan García: suicidio y tentáculos de Odebrecht
Alan García: suicidio y tentáculos de Odebrecht

Tan solo este martes, el expresidente peruano Alan García (1985-1990 y 2006-2011) había sido enfático: no se aislaría y mucho menos se escondería ante las acusaciones que pesaban en su contra por supuestamente estar involucrado en la red de corrupción que tejió la constructora brasileña Odebrecht.

Un día después, ayer miércoles, las palabras de García se quedaron sin eco cuando tomó una de las tres pistolas que tenía en su residencia y se autoinfligió un tiro en la cabeza, en el preciso momento en que seis policías y un fiscal llegaron a su residencia, en el barrio limeño de San Antonio, Miraflores, con una orden judicial para detenerlo por 10 días.

Trascendió que ante la presencia de los policías, García anunció que haría una llamada, subió al segundo piso, donde se resguardó en su habitación, puso el cerrojo, se sentó, y en minutos se escuchó el disparo fatal.

Los policías tuvieron que subir por el balcón para llegar a la habitación en donde observaron su cuerpo, de 1.93 metros, casi inerte.

García moriría horas después en el Hospital Casimiro Ulloa, luego de tres paros cardiorespiratorios.

Escándalo regional

“Necesito dejar en la historia del Perú mi nombre bien puesto”, afirmó en varias entrevistas, aunque su nombre se vio manchado por varios casos de corrupción.

El más reciente fue la investigación por el caso Odebrecht, que ha salpicado a otros expresidentes peruanos.

La constructora brasileña desató el mayor escándalo de corrupción en América Latina tras admitir públicamente en 2016, como parte de un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que sobornó a funcionarios de la región por cerca de 800 millones de dólares a cambio de recibir contratos de obras de infraestructura.

Odebrecht operaba en 26 países como proveedor de energía y agua, constructor de carreteras, aeropuertos y estadios, y hasta como fabricante de submarinos.

No obstante, fue su esquema de corrupción lo que popularizó su nombre. Venezuela, República Dominicana y Panamá también se vieron envueltos en su red de corrupción.

De acuerdo con la fiscalía peruana, el expresidente García habría recibido unos 100 mil dólares de Odebrecht maquillados bajo la apariencia de pagos por una conferencia en Sao Paulo que este dictó en 2012.

En la nación de los incas, la constructora declaró un pago de 29 millones de dólares.

Sobornos

Cuando Odebrecht extendió sus tentáculos atrapó a muchos funcionarios.

En Colombia, que recibió 11 millones de dólares en sobornos, según Odebrecht, y 32.5 millones de acuerdo con la fiscalía local, el escándalo tomó un giro dramático.

En noviembre, Jorge Pizano, testigo clave y auditor del consorcio que formó la firma brasileña para construir una autopista millonaria, murió por ingerir cianuro. Tres días más tarde, su hijo también falleció envenenado. Rafael Merchán, exsecretario de Transparencia de la Presidencia de Colombia, y quien era otro testigo clave, se suicidó en diciembre con cianuro.

En Ecuador, el exvicepresidente Jorge Glas fue sentenciado en diciembre de 2017 a seis años de prisión por cobrar 13.5 millones de dólares en sobornos de Odebrecht, que habría pagado un total de 40 millones.

Y en Panamá –donde la Fiscalía Especial Anticorrupción estimó en $102 millones las coimas pagadas por la constructora–, en marzo pasado el Ministerio Público solicitó una prórroga para continuar la investigación, la cual no ha sido resuelta por el Órgano Judicial.

(Con información del diario El Comercio y servicios internacionales)

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