El edificio que alberga el Archivo Nacional desde el año 1924, en el corregimiento de Calidonia, batalla para custodiar la historia.
El paso del tiempo y décadas sin un proyecto continuo de mantenimiento, como ocurre con otros inmuebles longevos, le han ocasionado rajaduras y filtraciones.
Además, se ha quedado pequeño para la cantidad de documentos antiguos que alberga. Allí, actualmente, se resguardan más de 10 mil cajas de archivos que cuentan el origen de Panamá.
La historia en batalla contra insectos, hongos y la desidia
La majestuosidad de su fachada se roba cualquier mirada, y su recepción, con un gran busto que honra al tres veces presidente de la República Belisario Porras, comienza a relatar su longevo pasado.
Allí hay historia, también memorias y archivos de cientos de años de antigüedad. Es más, para algunos entendidos en el tema, si alguien quiere conocer Panamá, debe acudir a este sitio en el olvidado corregimiento de Calidonia, como fuente de información primaria.
El edificio que alberga el Archivo Nacional desde 1924 lucha contra muchas adversidades: los hongos, los insectos, las filtraciones y las rajaduras. Además, se ha quedado sin espacio para albergar más documentos.
No se trata de archivos cualquiera. Son los papeles que cuentan la verdad sobre Panamá, su génesis, quiénes la fundaron y de dónde proviene su población.
Probablemente, muchas de las respuestas a las preguntas que pueda tener sobre la creación del país estén entre sus paredes.
Los papeles de Panamá
Para tener una idea, en el Archivo Nacional el documento más antiguo que resguardan data de 1572 y se trata del expediente de Alcabala, el cual no es más que un listado por el pago de impuestos a la corona española por la venta de esclavos.
También atesoran una carta enviada por el guerrillero Victoriano Lorenzo al gobernador de la época para que le devolviera su revólver, cuyo costo había sido de 40 pesos, y que fue escrita el 23 de febrero de 1903.
Uno de los guardianes de esta histórica misiva es Luis Burke, funcionario del Departamento de Fondos Documentales, quien subraya que el documento está bien escrito. “La carta revela que Victoriano era una persona bastante preparada y educada”, manifiesta Burke.
Otros de los papeles en ese departamento es el tratado de paz firmado a bordo del buque Almirante Wisconsin en 1902, que puso fin a la Guerra de los Mil Días, y no menos importantes, las actas de los sucesos de 1856, conocidos como el “incidente de la tajada de sandía”.
Estos y otros archivos fueron tratados y mejorados en el Laboratorio de Conservación, donde tratan de salvar los miles de expedientes, hojas y papeles que están siendo carcomidos por el tiempo, los insectos y los hongos.
Algunos son salvados íntegramente, y otros no tanto. En todo el edificio cuentan que hay más de 10 mil cajas llenas de millones de documentos, pero la tarea no es tan fácil con tan solo 60 funcionarios. Incluso, desde hace algunos años, comenzaron a digitalizar algunos archivos que ni siquiera llegan al 1% del total de la documentación que existe en el lugar.
La realidad es que en el departamento de Digitalización dan cuenta que completar el 100% tomaría décadas y más personal.
Los visitantes
Todos los días a la biblioteca de este edificio llegan visitantes que son testigos del tesoro documental, el cual puede ir desde cuando Panamá era departamento de Colombia hasta cuando el país se convirtió en república.
¿Pero quiénes van con frecuencia? Generalmente acuden investigadores, historiadores, educadores, extranjeros y otros curiosos.
Tal es el caso de Tomás Díaz, quien realiza un doctorado en ciencias sociales y humanidades. El profesor califica al Archivo Nacional como la “fuente primaria” de Panamá, para llevar a cabo cualquier investigación o trabajo educativo.
“Sinceramente, este edificio es un patrimonio del país, donde no solo un historiador debe remitirse, sino cualquier estudiante”, aportó.
Cerca de Díaz estaba Joshua Cedeño, quien ojeaba información sobre Victoriano Lorenzo para elaborar una obra de teatro. El joven se enfocaba en recabar archivos sobre el juicio que se le hizo al guerrillero.
“Es sorprendente la antigüedad de esto”, expresó.
Nuevo edificio
Sara Carvajal, directora del Archivo Nacional, explica que, como regentes de todos los archivos, se necesita otro edificio, ya que el actual se ha quedado chico.
Conforme a Carvajal, como están bajo el paraguas del Registro Público, dependen de los aportes que les haga esa entidad, lo cual puede oscilar al año en $1 millón.
Por otra parte, frente al problema de la falta de espacio para almacenar más documentos, aclaró que están tratando de ubicar un terreno para proponer la construcción de un nuevo edificio, de manera que el actual inmueble opere como un museo de exposición documental para la ciudadanía.
“Un edificio nuevo para archivos del país es una propuesta ambiciosa que podría llegar a más de $100 millones. Solo el Laboratorio de Conservación nos costó $3 millones. Este no es solo un tema de Archivo Nacional, sino de otras instituciones públicas y de la empresa privada, que no saben qué hacer ya con sus documentos”, sostuvo.
Mientras, Rosario Caballero, de Ingeniería y Mantenimiento del Registro Público, explicó que por ser un edificio antiguo siempre habrá fisuras, filtraciones, no obstante, periódicamente le hacen mantenimiento.
“Estamos pendientes del inmueble por su representatividad”, concluyó.
