El papel protector que la inmunización ha venido cobrando en el mundo al prevenir la muerte de entre 2 millones y 3 millones de personas cada año fue abordado en Panamá esta semana, durante el congreso “Vacunación en los trópicos; vacunas en un mundo globalizado”.
Polio, sarampión, rubeola, paperas, hepatitis A, difteria y tos ferina son algunas enfermedades controladas por las vacunas.
El advenimiento de la vacunación ha revolucionado la vida del hombre, haciéndolo más longevo y saludable.
Ese papel protector que la inmunización ha venido cobrando en el mundo al prevenir el fallecimiento de entre 2 millones y 3 millones de personas cada año, fue destacado esta semana en Panamá durante el tercer congreso “Vacunología en los trópicos: vacunas en un mundo globalizado”, del 20 al 22 de enero.
Panelistas nacionales e internacionales brindaron ponencias relacionadas con novedades y educación en materia de salud pública, durante el evento organizado por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, University of South Florida y Ciudad del Saber.
EL VALOR DE LAS VACUNAS
Actualmente, se vive en un mundo en que ocurren brotes ocasionados por enfermedades, como el sarampión, para las que existen vacunas disponibles desde hace más de medio siglo, planteó el pediatra infectólogo David Prado, de Guatemala, en su conferencia “Aspectos éticos de la vacunación: bien común sobre el individual”, en la que hizo alusión a la existencia de grupos antivacunas.
Estos brotes ocurren porque las familias optan por no vacunar a sus hijos y, al tomar esa decisión, los colocan en riesgo de enfermar, pero también ponen en riesgo a otros miembros de la sociedad en que viven, expuso el especialista, quien es profesor de microbiología de la Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala.
El doctor Prado recalcó en su intervención que el concepto de “inmunidad de rebaño”–que permite que sujetos vacunados les confieran protección indirecta a personas susceptibles que no han sido vacunadas o que estén parcialmente vacunadas– puede no mantenerse conforme la población no vacunada aumenta.
Sin embargo, el especialista planteó que la pregunta médica y filosófica que surge en este dilema es si los médicos pueden obligar a las familias a vacunar, ya que las opiniones de personas y Gobiernos son variables.

