La Iniciativa de Investigación del Adulto Mayor en Panamá es un proyecto científico que actualmente evalúa el envejecimiento y la función cognitiva en adultos de entre 65 y 102 años y que ha encontrado que entre el 4% y el 5% de la muestra estudiada padece la enfermedad de Alzheimer.
El estudio, pionero en esta área en el país, se ejecuta desde 2011 a cargo de científicos del Centro de Neurociencias del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología y ha mostrado más resultados como que un bajo nivel educativo o presentar una proteína específica (apolipoproteína e4), son factores de riesgo para el deterioro cognitivo.
Hombres y mujeres están viviendo más. La cantidad de personas con 60 años o más se ha duplicado desde 1980, según la Organización Mundial de la Salud.
A la fecha, unos 600 millones de adultos mayores viven en el planeta, y se estima que esta cifra se duplicará hacia 2025 e, incluso, en 2050 llegará a ser de 2 mil millones.
En Panamá la población adulta constituye el 7% del total de habitantes, según el Censo de Población y Vivienda de 2010, y las proyecciones indican que en 2050 este grupo crecerá hasta el 18%.
No obstante, vivir más no es sinónimo de calidad si los servicios de salud no están preparados para enfrentar esta carga. No solo se trata de que la vida se alargue, sino de gozar de una salud integral, que incluya la salud mental y una función cognitiva óptima, reflexionan los investigadores Gabrielle Britton y Alcibiades Villarreal, del Centro de Neurociencias del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat).
Como Panamá no cuenta con una investigación que haya evaluado el envejecimiento ni la función cognitiva (habilidad de aprender y recordar información) del adulto mayor, no se conoce cuántas personas padecen deterioro cognitivo, el mal de Alzheimer, Parkinson y otras enfermedades que le restan independencia al adulto mayor.
Esto los motivó a fundar en 2011 la Iniciativa de Investigación del Adulto Mayor en Panamá (Panamá Aging Research Initiative, PARI) que busca estudiar el envejecimiento en este grupo, mediante estudios clínicos que evalúan su función cognitiva y examinan su relación con factores demográficos, de salud y genéticos.
La muestra la conforman 423 adultos de 65 a 102 años que se han atendido al menos una vez en el Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social. De este grupo, se les ha dado seguimiento a 100 sujetos cada año o año y medio por medio de medidas fisiológicas y cognitivas, y los resultados han sido comparados con estudios internacionales.
Hoy se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, la forma más común de demencia cuyo principal factor de riesgo es tener más de 65 años y, sobre este mal, la PARI ha encontrado que entre el 4% y 5% de la población estudiada lo padece. “Es una prevalencia estimada, porque no es un estudio poblacional, pero concuerda con estudios internacionales de Latinoamérica donde la prevalencia es de 4.3%”, indica Villarreal.
La PARI pudo confirmar que ese porcentaje de personas de su muestra padece la enfermedad de Alzheimer a través de la medición de ciertas proteínas (beta amiloide, tau y tau fosforilada) asociadas a este mal en exámenes de líquido cefalorraquídeo de los participantes, análisis hechos por primera vez en Panamá, dice Britton.
Por otro lado, un factor de riesgo genético para padecer el mal de Alzheimer es tener la apolipoproteína e4. “Como en Panamá eso nunca se había medido, decidimos evaluarlo en nuestra población, y se halló que tener expresada la apolipoproteína e4 es un factor de riesgo que predispone entre 3 y 12 veces más a padecer la enfermedad de Alzheimer”, dice Britton.
Estos datos están siendo revisados por una revista científica para su publicación.
La meta, añaden, es hacer un estudio poblacional sobre el adulto mayor en Panamá.

