SALUD PÚBLICA

Comarca Ngäbe Buglé, tierra fértil para infecciones sexuales

Comarca Ngäbe Buglé, tierra fértil para infecciones sexuales

Los adolescentes indígenas que asisten a la escuela en las zonas rurales de la comarca Ngäbe Buglé tienen una “carga sustancial de infecciones de transmisión sexual (ITS)”, por lo que se requiere una “detección selectiva” de esas infecciones en esa región.

Esa es la principal conclusión a la que arribó un estudio elaborado en 2018 –y publicado este año– por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), que muestra una realidad dramática en esta comarca indígena: hay adolescentes que desde temprana edad son portadores de infecciones de transmisión sexual como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), herpes, sífilis o gonorrea.

El Gorgas investigó la prevalencia de las ITS y los factores de riesgo entre los adolescentes de esta región indígena, y para ello se realizó un estudio transversal de base poblacional entre adolescentes escolares de 14 a 19 años.

Los participantes que cumplieron los requisitos elegibles completaron un cuestionario y proporcionaron muestras de sangre y orina. Inscribieron a 700 participantes de 20 escuelas.

Uno de los hallazgos encontrados es que 536 o 76.6% de los estudiantes de premedia y media participantes reportaron tener experiencia sexual.

En cuanto a las infecciones de las que son portadores, los resultados arrojaron que la prevalencia de VIH en las mujeres es de un 0.4%, y en los hombres se elevaba a 1.0%; la sífilis activa se detectó en el 1.3% de las mujeres y en 6.6% de los hombres. También se encontró el herpes simple en 16.1% de las mujeres y 16.1% de los hombres; además de hepatitis B en 1.3% de las féminas y 1.4% de los adolescentes.

Entre los participantes también se detectó la Neisseria gonorrhoeae –virus que produce la gonorrea– en 1.8% de las mujeres y en 1.7% de los hombres, así como la Chlamydia trachomatis en el 17.5% de las adolescentes y el 10.7% de los hombres que dijeron haber tenido sexo por lo menos una vez en su vida.

Un dato que llama la atención del estudio realizado por el Icges es que 132 estudiantes manifestaron haber tenido por lo menos una vez en su vida una experiencia de sexo forzado, de los cuales 79 son mujeres y 53 son hombres.

La epidemióloga y coordinadora de la investigación, Amanda Gabster, destacó el estudio mostró que los adolescentes que asisten a los colegios en la comarca tienen una prevalencia alta de infecciones de transmisión sexual y que se requieren pruebas para detectarlas y que todos los jóvenes reciban atención.

“Es llamativo porque los chicos [desde muy] jóvenes se están infectando con herpes genital [...] Eso quiere decir que tenemos que empezar las campañas de educación y tratamiento” antes de los 14 años, puntualizó.

Según la científica, es “importante resaltar” la muy alta prevalencia de sífilis y del VIH especialmente por tratarse de una población tan joven.

Subrayó que tiene pruebas y tratamiento para estas infecciones, y un equipo del Ministerio de Salud (Minsa) que trabaja arduamente para cumplir con el tamizaje y tratamiento, pero aún falta más apoyo.

“Es importante comprender todos los factores (biológicos, psicosociales, culturales y estructurales) que están influyendo en que esta población tan joven sea tan vulnerable frente a estas infecciones. Una de las vulnerabilidades es las relaciones sexuales sin consentimiento”, manifestó.

Remarcó que se encontraron con una alta prevalencia de adolescentes que reportaron que habían sido forzados a tener sexo alguna vez en su vida. “Sin duda, nos hacen falta intervenciones en ambos sexos para capacitar a los y las jóvenes con mejores herramientas [para] reconocer situaciones de violencia y es muy importante que los agresores sean llevados a la justicia”, expresó la epidemióloga.

Finalmente Gabster sostuvo que el estudio también demostró las vulnerabilidades relacionadas con las ITS en la población adolescente de la comarca NgäbeBugle y la cantidad de trabajo que falta para reducir las desigualdades de salud, las económicas y de género.

‘Población cautiva’

Otro de los especialistas que colaboró en la realización de esta investigación fue César Gantes, de la Clínica Antirretroviral del Minsa en la comarca Ngäbe Buglé, quien viene evaluando desde hace varios años el comportamiento sexual de esta población del país.

Comarca Ngäbe Buglé, tierra fértil para infecciones sexuales
Comarca Ngäbe Buglé, tierra fértil para infecciones sexuales

De acuerdo con Gantes, luego de este estudio la hoja de ruta a seguir sería acelerar los procesos para que los educadores puedan llevar información a los estudiantes sobre el tema de la sexualidad. “Tenemos una población cautiva y es una oportunidad perdida el no hablarles directamente de medidas de prevención [de las] enfermedades de transmisión sexual”, añadió.

También sugirió que dentro de los planes curriculares de los docentes se creen metodologías bien consensuadas sobre cómo abordar estos temas con los padres de familia y que haya servicios de atención al adolescente de manera que si alguna requiere un preservativo pueda solicitarlo sin ninguna dificultad dentro del sistema de salud.

Sobre el estudio, manifestó que le llamaron mucho la atención los resultados, ya que obtuvieron más de lo que esperaban encontrar. “Nos encontramos con casos de hepatitis B, que es una enfermedad que se previene con una vacuna”, apuntó, y dijo qué hay que redoblar esfuerzos en la aplicación de esta vacuna.

Orlando Quintero, quien está al frente de la Fundación Pro Bienestar y Dignidad de las Personas Afectadas por el VIH/sida (Probidsida), calificó como “alarmante” que más del 75% tuvieran ya experiencia sexual. “Esto no solo es un problema de Salud, aquí también debe meterse la parte de educación y desarrollo social”, sostuvo.

Quintero manifestó que próximamente llevarán a cabo giras cada cuatro días en la comarca, para tratar de contrarrestar la situación. “Hay un problema muy serio con las ITS en la zona, el cual debemos atender todos, como país, antes que la realidad sea más dramática”.

Además, el director de Probidsida sugirió utilizar este estudio del Gorgas para que todo el Estado, junto a la sociedad civil, se sienten para determinar qué políticas en materia de prevención se deben establecer.

Quintero dejó un mensaje final: “Si esto sigue así y no hacemos nada llegaremos a los niveles de África en la comarca”.

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