Todo empezó con un mensaje grupal a través de WhatsApp: “Reunámonos en el parque”. Lo hicieron, otros lo vieron, se sumaron y la comunidad creció.

Así nació el Monkey Jam Vibracional, una actividad de participación libre que combina diversas disciplinas, y que ayer celebró su octava edición.

Desde lejos lo que resalta es la silueta de las bailarinas aéreas y los colores de las telas que empleaban para deslizarse en las alturas del árbol.
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Desde lejos lo que resalta es la silueta de las bailarinas aéreas y los colores de las telas que empleaban para deslizarse en las alturas del árbol.

Arropados por las frondosas ramas de los árboles del parque Omar, unas 150 personas practicaban actividades como “acroyoga” (yoga combinado con acrobacias físicas), slackline (equilibrio sobre cuerdas), telas acrobáticas (danza aérea), malabares, masaje thai, y meditación vibracional.

Música, compañía de mascotas y ambiente bohemio, complementaron el Monkey Jam Vibracional que nació en 2014 sin mayores pretensiones, y que ha ido ganando adeptos que ya practicaban algunas de las disciplinas y de otras que querían introducirse en alguna de ellas, comenta Leonela Leal, de Uranta Panamá, organizadores del festival. Se usó monkey para nombrar el festival, porque es el término que se emplea dentro de varias de las disciplinas para reconocer a sus adeptos, entre ellas el “acroyoga”, el slackline y telas acrobáticas, detalla Leal. Para participar de futuras ediciones solo hay que cumplir con un requisito, apunta Leal: llevar frutas para compartir con el resto de los asistentes. La fecha se anunciará en la cuenta homónima de la actividad en Facebook.