El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó ayer a Singapur, antes de una histórica cumbre con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, en la que se discutirá sobre el futuro del arsenal nuclear de Pionyang.
Trump viajó a la Base Aérea de Paya Lebar en Singapur a bordo del avión presidencial Air Force One, buscando sentar las bases de un acuerdo nuclear con uno de los enemigos más duros de Estados Unidos, justo después de su encuentro en Canadá con los más cercanos aliados de Washington que tensaron aún más las relaciones comerciales.
Tras un viaje de 20 horas desde Canadá, Trump fue recibido en la base aérea por el ministro de Relaciones Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan.
Consultado por un periodista sobre cómo se siente sobre la cumbre, Trump dijo: “Muy bien”.
La llegada de Trump se produjo solo unas horas después de que Kim, quien vestía su tradicional traje maoísta oscuro y con su distintivo corte de cabello, llegara a la ultramoderna ciudad-estado en su viaje más largo al extranjero como jefe de Estado.
Ambos mandatarios se reunirán mañana martes en la isla turística de Sentosa para su cumbre, las primeras conversaciones entre líderes de Estados Unidos y Corea del Norte y la culminación de muchos desencuentros diplomáticos.
Tal reunión era impensable hace unos meses cuando Trump y Kim intercambiaban insultos y amenazas que generaron temores sobre una guerra en la región.
Entretanto, la agencia de noticias estatal de Corea del Norte dijo que su líder, Kim Jong Un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, discutirán un “mecanismo de paz permanente y duradero” en la Península de Corea, la desnuclearización de la región y otros temas de interés mutuo.
El reporte también afirmó que Kim, quien ya se encuentra en Singapur para la histórica cumbre con Trump, estaba acompañado de varios ministros.
