Un equipo de la Autoridad de Recursos Marinos y del Ministerio de Ambiente llevó a cabo un operativo para extraer los llamados trasmallos fantasma de aguas del Parque Nacional Coiba, que afectaban la biodiversidad del área protegida y que han sido abandonados por pescadores. Este tipo de material sobrante, prohibido por las normas en el área, forma parte del 20% de la basura marina que llega a los océanos, convirtiéndose en un peligro para la sostenibilidad de los recursos marinos.