El parto ‘humanizado’ es una corriente que surge para defender a las madres de abusos verbales, físicos o de prácticas innecesarias al momento de dar a luz.
Las mujeres quieren ser protagonistas de su propio parto, pues hasta el momento se han sentido limitadas y acalladas hasta de expresar el dolor que sienten a la hora de traer a sus hijos al mundo.
Se estima que se trata de un tema que suele pasar inadvertido, por vergüenza, porque se ha hecho creer que solo había una manera de parir: sufriendo.
Aunque los expertos reconocen que el dolor es algo nato en el alumbramiento, algunas mujeres se comenzaron a cuestionar el porqué de los insultos en la sala en un momento tan crucial, justo cuando son tan vulnerables, un tema que ya está siendo abordado y estudiado por la Organización Mundial de la Salud.
Frases como: “¡Y qué!”, “¿No querías tener un hijo?”, “¡No grite!”, “¡Cállese mijita y aguante!” hacen más difícil la tarea de parir y han quedado grabadas en el subconsciente de mujeres.
Por ello, ha surgido la Red Mundial de Dulas, mujeres preparadas profesionalmente para guiar a las primerizas o a las que quieran ser madres cuantas veces deseen, para acompañarlas en el parto, recordarles sus derechos y hacerlos valer en la sala de partos (hasta donde sea posible), en la casa, en la piscina o en donde se dé el parto.
La dulas proclaman el reconocimiento de la voz de una embarazada, que sea ella la que decida las condiciones de su parto y que se cumpla su proceso natural, que su alumbramiento no sea visto como una carrera o que hay que inyectarle un químico para adelantarlo por cuestiones que no sean estrictamente médicas.

