Una “preponderancia de evidencia” indica que hubo presencia de armas químicas -incluidos “elementos” de gas sarín- en los tres sitios que fueron bombardeados por Estados Unidos (EU) y sus aliados la semana pasada, informó ayer el Pentágono.
Una conclusión final probablemente seguirá pendiente por un tiempo. El teniente general de la Infantería de Marina Kenneth McKenzie dijo en una sesión informativa que Estados Unidos cree que el Gobierno de Siria -seis días después de los ataques- todavía puede llevar a cabo “ataques limitados” pero que su capacidad para realizar investigaciones o mejorar sus armas químicas ha sido diezmada.