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Científicos del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud realizaron el primer estudio nacional para obtener datos epidemiológicos sobre defectos congénitos del corazón en el país. El análisis halló que los indígenas son uno de los grupos más vulnerables.
De cada mil nacimientos ocurridos en el planeta, entre 8 y 10 bebés vienen a este mundo con alteraciones en sus corazones y en los grandes vasos, lo que se denomina como cardiopatías congénitas.
Estos defectos en sus corazones surgen durante la fase de gestación del embrión; es decir, que aparecen antes de su nacimiento.
Dentro del grupo de malformaciones del nacimiento, las cardiopatías congénitas constituyen los defectos más comunes y son la primera causa de muertes neonatales debido a malformaciones en el mundo.
En Panamá solo se cuenta con datos de mortalidad por esta causa, recopilados por el Instituto de Estadística y Censo (INEC) de la Contraloría General de la República, mas no se conoce con qué frecuencia aparecen estas enfermedades en los niños del país, afirma el médico Franz Castro, investigador del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud.
Según los datos del INEC, el 30% de los fallecimientos en Panamá ocurridos entre 2001 y 2013 han ocurrido por enfermedades cardiovasculares, representando las cardiopatías congénitas el 4% de esos casos.
Para analizar la prevalencia de esta condición y sus determinantes sociodemográficos y clínicos en el país, Castro junto a otros científicos de la institución realizaron un estudio nacional con miras a obtener datos epidemiológicos sobre las enfermedades congénitas del corazón en Panamá, surgiendo así el documento diagnóstico Situación actual de las cardiopatías congénitas en Panamá, 2009-2014.
La muestra estuvo conformada por mil 145 niños con este diagnóstico, nacidos entre 2009 a 2014 y que cuentan con expediente clínico en el Hospital del Niño, el Hospital de Especialidades Pediátricas de la Caja de Seguro Social, el Hospital José Domingo de Obaldía y algunas instituciones de salud de Bocas del Toro.
El médico cardiólogo Jorge Motta, líder de la investigación, afirma que la iniciativa surgió para llenar “un gran vacío de conocimiento que existía en los resultados del tratamiento de esta enfermedad tan dolorosa y sus determinantes sociales”.
Al analizar en los datos del INEC que las tasas de defunciones por enfermedades congénitas del corazón eran mayores en provincias como Bocas del Toro, Chiriquí, Colón y Panamá, “quisimos explorar más a fondo”, agrega Castro.
Según datos del Censo de Población y Vivienda de 2010, 11.2% de la población panameña pertenece a algún grupo indígena.
Sin embargo, de los mil 145 pacientes incluidos en el estudio, casi un cuarto eran hijos de madres indígenas. Del total de la muestra, 29% de los niños fue producto de embarazos en los cuales las madres asistieron a menos de cinco controles prenatales y 26.1% eran hijos de madres con seis años o menos de educación.
Estos datos, recalca Castro, “nos dan una idea de cómo las cardiopatías congénitas impactan con mayor fuerza a los grupos más vulnerables del país”, como lo son las poblaciones indígenas.
Otros investigadores participantes del estudio fueron Julio Zúñiga, Gladys Higuera y María Teresa Carrión, mientras que Beatriz Gómez se encargó de la coordinación de proyectos.




