AGITACIÓN SOCIAL

Emmanuel Macron busca poner fin a la crisis francesa

Emmanuel Macron busca poner fin a la crisis francesa
Emmanuel Macron busca poner fin a la crisis francesa

La libertad, igualdad y fraternidad proclamadas en Francia en 1789 se empezaron a tambalear el 17 de noviembre, cuando los franceses se tomaron las calles para protestar en contra de la política reformista del presidente Emmanuel Macron que incluía, cual regalo de Año Nuevo, un aumento en el impuesto a la gasolina.

Aunque Macron dio marcha atrás anulando el impuesto a los carburantes y congelando el costo de la energía eléctrica y del gas, las avenidas parisinas y de ciudades vecinas continuaron llenas de manifestantes.

La supresión de los impuestos a los carburantes, según el Gobierno, aumentará el déficit presupuestario más allá del 2,8%, que es el objetivo del Gobierno para 2019. Hay que evitar “que la deuda se dispare”, advirtió el primer ministro, Edouard Philippe.

Pero la inconformidad, ahora vestida con “chalecos amarillos”, afirma que estas concesiones son “insuficientes”.

Por ello, ampliaron sus reivindicaciones iniciales y hoy día exigen un aumento del salario mínimo, menores impuestos, salarios más altos, energía más barata, mejores beneficios de jubilación e incluso la renuncia del mandatario.

Emmanuel Macron busca poner fin a la crisis francesa
Emmanuel Macron busca poner fin a la crisis francesa

“Le digo a Donald Trump ... no tomamos partido en los debates estadounidenses, déjenos vivir nuestra vida como nación”.


Jean-Yves Le Drian
Canciller francés

Enfrentamiento

La nueva versión de la revolución francesa se enfrenta a un Macron que ha dicho que piensa “cambiar de método”, pero no de “rumbo” económico.

“Hay que reformar, pero también acompañar a las personas vulnerables. Hay que hacer que noten que los esfuerzos son compartidos”, sostuvo el economista Philippe Aghion, quien trabajó en la elaboración del programa económico del presidente.

La expectativa de los franceses se centra ahora en el pronunciamiento que hará Macron, y que esperan sean medidas concretas que pongan fin a la crisis que afecta la economía del país.

Entre las posibles alternativas figura la subida del salario mínimo más allá del 1.8% previsto en 2019 y de las pensiones de jubilación más bajas, además de la introducción de un subsidio de movilidad para las personas obligadas a ir en vehículo al trabajo. También podría adelantar la exoneración de las contribuciones por las horas extras, prevista inicialmente en septiembre de 2019. Algunos ministros proponen incitar a las empresas a pagar a sus empleados una prima excepcional de fin de año que quedaría exonerada de impuestos.

La presidencia francesa estima que el movimiento de los “chalecos amarillos” no es antirreformista y que buena parte de sus aspiraciones son acordes con lo prometido por Macron durante la campaña.

El presidente fijó la semana pasada una línea roja: renunciar a las reformas decididas desde hace 18 meses, sobre todo al impuesto a la fortuna (ISF), que suprimió parcialmente. Los “chalecos amarillos” exigen su restablecimiento total.

Antes de esta movilización popular a nivel nacional, Macron tenía previsto lanzar en 2019 una serie de reformas, como la de las jubilaciones y la de las administraciones públicas.

En vez de hacer múltiples anuncios, el jefe del Estado podría esperar a conocer las propuestas de las concertaciones que deben comenzar el 1 de marzo en toda Francia y en las que participarán los sindicatos, los concejales y los “chalecos amarillos”, un movimiento sin líderes claros y con reivindicaciones muy dispares.

Cambio de estilo

El principal blanco de los “chalecos amarillos” es Emmanuel Macron, al que los manifestantes piden un cambio de estilo, porque consideran que actúa políticamente como un rey en un país republicano. El presidente entonó en varias ocasiones el mea culpa. Fue en vano y su popularidad siguió cayendo hasta un nivel históricamente bajo en los sondeos.

Algunos responsables políticos abogan por una remodelación gubernamental antes de las elecciones europeas previstas en mayo, sobre todo un cambio de primer ministro, al que consideran debilitado por la crisis.

Trump, siempre Trump

Ayer domingo, el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, pidió al rubicundo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no interfiera en la política interna francesa.

Esto, luego de que Trump publicara el sábado en Twitter que París vivía “un día muy triste”, tras nuevas manifestaciones de los “chalecos amarillos”.

“Manifestaciones y disturbios en toda Francia”, tuiteó Trump. Los manifestantes “gritan ‘Queremos a Trump’. Amo a Francia”, escribió.

Le Drian replicó: “Le digo a Donald Trump y el presidente de la República [Emmanuel Macron] le dice también: no tomamos partido en los debates estadounidenses, déjenos vivir nuestra vida como nación”.

La relación entre Macron y Trump se ha degradado en las últimas semanas. A su regreso de las conmemoraciones del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial en la capital francesa, el presidente estadounidense se burló de la pérdida de popularidad de su homólogo francés.

El ministro francés de Relaciones Exteriores también se refirió al ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, que critica regularmente a Macron. “Él [también] se enfrenta a dificultades en este momento, manifestaciones de decenas de miles de personas sobre el proyecto [ferroviario] Lyon-Turín. Cada cual con sus dificultades, que cada uno respete al otro”, añadió.

(Con información de Reuters, AP, AFP)

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