Al menos 10 mil manifestantes con camisetas amarillas marcharon ayer en Kuala Lumpur para exigir la renuncia del primer ministro, Najib Razak, por un escándalo financiero.
Los manifestantes protestaron pese a una prohibición de la policía y la detención de más de una veintena de activistas.
La marcha avanzó por el centro de Kuala Lumpur y llegó a las torres gemelas Petronas tras no lograr la entrada a la plaza Independiente, acordonada por policías con cañones de agua preparados. Algunos corearon “Salven a la democracia” y “Bersih, Bersih”, el nombre del grupo partidario de la reforma electoral que organizó la manifestación.
El ex primer ministro Mahathir Mohamad, que ha liderado las peticiones de renuncia de Najib, se unió a la marcha y añadió fuerza a la protesta. “Todo el mundo está preocupado por la clase de gobierno que tenemos ahora”, dijo Mahathir.
La marcha terminó de forma pacífica tras un chaparrón. Najib –que estaba en Lima, Perú, para asistir a la cumbre Asia Pacífico– ha mantenido un control férreo del país desde que aparecieron hace dos años acusaciones de corrupción relacionadas con el endeudado fondo estatal 1MDB, que él fundó. El fondo está en el centro de investigaciones en Estados Unidos y otros países.
El primer ministro, que ha negado haber hecho algo indebido, describe a Bersih como “engañoso” y afirma que el grupo se ha convertido en una herramienta de partidos de oposición para derrocar a un gobierno elegido de forma democrática.
La policía calculó que hubo unos 15 mil 500 asistentes a la marcha. La cifra fue mucho menor que los 50 mil que asistieron a la de Bersih más reciente, en agosto de 2015, que también demandó que Najib renunciara. No obstante, según el sitio independiente de noticias Malaysiakini, unas 40 mil personas acudieron a la marcha.
La policía registró el pasado viernes la oficina de Bersih y detuvo a la presidenta del grupo, María Chin, por una investigación sobre “actividades en detrimento de la democracia parlamentaria”.
Otras 19 personas, en su mayoría políticos y activistas, fueron detenidos entre el pasado viernes y el día de ayer para impedir disturbios, según la policía. Amnistía Internacional criticó las detenciones y pidió la liberación inmediata de los activistas, a los que describió como presos de conciencia.

