El presidente del país, Ricardo Martinelli, anunció ayer un aumento del salario mínimo que ha quedado en $490 mensuales para la zona 2 y $624 para la zona 1.
La alza, que empezará a regir desde mañana 1 de enero, ha generado el rechazo de empresarios y trabajadores que califican la medida como “política” y electoral.
“Presenta vicios de ser una decisión político-partidista”, denunció José Luis Ford, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.
Según Rafael Chavarría, del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados, la decisión gubernamental es “politiquería” y no toma en cuenta a quienes ya ganan por encima de las cifras pactadas.
Además, Chavarría responsabilizó al Ejecutivo de “cualquier situación social que se dé en nuestro país”, en referencia a las reacciones que produzca el cambio.
Gremios empresariales y economistas advierten de que el aumento generará presión sobre los precios y se trasladará al consumidor, reduciendo su poder adquisitivo.
La medida, adoptada unilateralmente por el Gobierno, se aplicará a cerca de 270 mil empleados en todo el país.

