Rebeldes y sus familias empezaron a dejar su último bastión en la ciudad siria de Homs ayer, reportaron medios estatales y un testigo de Reuters, bajo un acuerdo con el Gobierno, que se espera sea una de las mayores evacuaciones de su tipo.
El acuerdo, promovido por Rusia para que los rebeldes salieran de Al Waer, uno de los primeros centros del levantamiento popular contra Bashar al Assad, resalta la ventaja que tiene el presidente en la guerra.
Más rebeldes están abandonando áreas que defendieron por años, en retiros negociados a otras zonas del país.
El gobernador de Homs, Talal Barazi, dijo que preveía que unas mil 500 personas, incluyendo a al menos 400 combatientes, viajaran ayer a las áreas al noreste de Alepo que están en manos de los rebeldes, y que la mayoría de los residentes de Al Waer se quedarían.
El Gobierno sirio sostiene que tales acuerdos son un “modelo viable” que acerca al país a la paz tras seis años de conflicto. Pero la oposición dice que son una táctica de desplazamientos forzados contra personas que se oponen a Al Assad, tras años de bombardeos y asedio.
