Sábado picante

Quién lo diría. El FBI ha creado un escuadrón antisobornos para combatir la corrupción en América del Sur (sí, eso nos incluye). La idea surgió gracias a Odebrecht y Petrobras, los escándalos que han llevado a la condena de expresidentes y exfuncionarios (exacto, eso no nos incluye). Los gringos no saben en qué se han metido, porque se necesitará más que un simple escuadrón para investigar. Hará falta un ejército.

Pero la iniciativa es interesante, pues tomarán como base la legislación estadounidense sobre prácticas corruptas en el extranjero, la misma con la que se han logrado condenas contra ciudadanos norteamericanos y multas contra empresas que han pagado coimas, incluida Odebrecht. La verdad es que me gustaría ver a los candidatos presidenciales promoviendo uno que otro acuerdo o tratado para cooperar con esta iniciativa. Soñar no cuesta nada, ¿verdad? E imagino lo siguiente:

¿Blandón cumpliría con una solicitud de información del FBI sobre las obras de Odebrecht en la capital y Colón? ¿Qué le diría Nito Cortizo al FBI si pidiera información sobre Odebrecht durante la administración de Martín Torrijos? Y si ganara Roux, ¿acaso él le hablaría al FBI de la plata que recibió de Odebrecht? No creo que le agrade a ninguno de ellos la idea de responder le al FBI, así que no los veremos comprometiéndose a nada sobre eso.

Odebrecht es su gran cuco, pero más le temen a su sinónimo: corrupción, porque un compromiso para combatirla a cabalidad significaría quedarse casi solos. No nos engañemos: nadie vitorea, se alegra o salta de felicidad sabiendo que debe resolver los enormes problemas de este país, como la educación, la inseguridad, la institucionalidad, etc. Ellos no pueden evitar verse felices, contemplándose como nuevos ricos, mimados por una tropa de guardaespaldas y recibiendo los privilegios de un emperador.

Cuando el último voto sea contado, uno de ellos se convertirá en el nuevo rockstar de las Garzas. Y los problemas del país serán lo último en lo que pensará. La vida de emperador está por comenzar. Por eso soy incrédulo. Eso sí, puedo cambiar, solo necesito creerles, pero después de todo lo que he visto, necesitarán algo más convincente que sus promesas.

Odebrecht ha estado en los gobiernos de los tres partidos que se disputan la Presidencia; sus gobernantes han recibido su dinero mal habido y han defendido la empresa a capa y espada.

Eso es lo que tengo: hechos contundentes. Y eso dice mucho más que sus nutridas y bellas palabras. Prometer combatir la corrupción y haber recibido dinero sucio de Odebrecht equivale a creerle al diablo su promesa de premiarnos con el paraíso a cambio de nuestras almas. Y ya todos hemos sufrido ese gran paraíso que siempre nos prometen.

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