Fiero antagonista de los conservadores en el poder en España, Pedro Sánchez reconquistó ayer el cargo de secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), sembrando dudas sobre la estabilidad del gobierno minoritario de Mariano Rajoy.
Siete meses después de haber sido defenestrado por la directiva del partido, Sánchez retoma las riendas del primer partido de oposición en España con un claro triunfo en las primarias de ayer, con el 50.21% de los votos frente al 39.94% de su principal rival, la presidenta regional de Andalucía, Susana Díaz, con prácticamente el total de las papeletas escrutadas.
“El Partido Socialista va a ser una oposición útil, en defensa de la mayoría que está hastiada de la corrupción del Partido Popular (PP) y que sufre la precariedad laboral y los recortes” económicos, prometió Sánchez en sus primeras palabras tras su espectacular regreso. “Aquí está el PSOE, aquí está la izquierda”, subrayó Sánchez.
En la agria campaña que lo enfrentó a Díaz, apoyada por el aparato del partido, Sánchez prometió un antagonismo frontal contra el conservador Rajoy, incluso pactando con Podemos, el partido que quiere arrebatar a los socialistas el liderazgo de la izquierda española.
Hasta ahora el PP ha sacado varias leyes con apoyo del PSOE, pero si este empieza a hacerle una oposición sistemática, puede que el Parlamento se vea bloqueado y que el país tenga que volver a las urnas mucho antes de que termine la legislatura, en 2020, advierten analistas.
Victorioso en unas elecciones con alta participación (80%) de los 188 mil militantes, Sánchez deberá ser ratificado en el cargo por un congreso del partido los días 17 y 18 de junio.

