Hoy 3 de mayo se cumplen 400 años del deceso de William Shakespeare, el más influyente dramaturgo de habla inglesa y cuya obra lo ha convertido en el más prolífico guionista del cine y la televisión.
Sus 26 piezas teatrales han servido de base para mil 151 proyectos audiovisuales entre 1898 y 2016, algunos dirigidos por genios del lente como Laurence Olivier, Orson Welles y Joseph L. Mankiewicz.
Un 3 de mayo de 1616, en su mansión de Stratford-upon-Avon (Reino Unido), una construcción hecha de ladrillo y madera, cerraba sus ojos para siempre William Shakespeare.
Tenía 52 años cuando murió en su ciudad natal y dejó un éxito teatral que nadie ha podido superar hasta ahora.
Actor, productor, poeta, empresario, aunque sobre todo dramaturgo, este inglés cautivó a todas las clases sociales de su tiempo: tanto las de alcurnia como las marcadas por la pobreza consumían sus tragedias, comedias y sonetos.
Su imponente obra, compuesta por 26 piezas, aún hoy, mantiene una vigencia increíble en todos los costados de la Tierra, tanto entre el sector de los eruditos como entre la gente que ni siquiera saber leer.
Shakespeare, el rey indiscutible de la dramaturgia de todos los tiempos, es, además, el autor más adaptado de la historia del cine y la televisión.
Aunque cueste creerlo, el bardo inmortal es el guionista más prolifero del entretenimiento audiovisual mundial, en especial, en las industrias de Estados Unidos y Reino Unido, desde donde salieron los más exquisitos largometrajes dirigidos por genios del lente como Laurence Olivier, Orson Welles, Joseph L. Mankiewicz, Franco Zeffirelli y Kenneth Branagh, entre otros.
Hamlet, Macbeth, Romeo y Julieta, Otelo, Julio César, El sueño de una noche de verano, Cuento de invierno, y Antonio y Cleopatra han sido trasladadas a la pantalla grande y a la chica, a veces respetando el original al pie de la letra, en otras en unas versiones más que libres, pero todas muestran las dobleces del alma humana que como nadie supo dibujar aquel que nació como plebeyo, hijo de John Shakespeare y Mary Arden, y falleció hace 400 años siendo un monarca literario, que nunca será olvidado.




