Venezuela: Carta de una madre a una hija muerta

Ayer, domingo, Geraldín Moreno cumpliría 24 años.

“En la vida hay muchas ocasiones en las que uno debe dar las gracias; pero hoy más que nunca estoy en deuda y sumamente conmovida con tantas almas caritativas que me han acompañado en esta lucha.

Debo comenzar por reconocer y agradecer al personal médico, enfermeras, técnicos y demás trabajadores del Hospital Metropolitano del Norte, quienes desde el instante que ingresamos a la emergencia, hasta el día que salimos, no solo asumieron parte de los costes de las intervenciones quirúrgicas; aparte redujeron los gastos de hospitalización y medicación. Mi agradecimiento especial a las Alcaldías de Naguanagua y San Diego.

Estando Geral aún con vida, y a la espera de su recuperación, fueron muchas las personas que acudieron a mí con la convicción de dar apoyo, fe, esperanza, ánimo y fortaleza. Son tantos nombres que recordarlos a todos se me hace imposible; sin embargo, no logro olvidar una de esas noches, cerca de las 2:30 de la madrugada, una mujer de edad avanzada llegó en una moto con su nieto, se me acercó y me ofreció lo único que tenía para ese momento, 160 bolívares... un acto moral, sincero y muy humano. Quiero de todo corazón estrecharlos entre mis brazos, a todos y cada uno de los que se acercaron para brindarnos amor en ese momento tan doloroso.

Gracias a nuestros estudiantes, amigos de Geraldín, jóvenes que han marchado, llorado, que han sido agredidos, maltratados y ultrajados, quienes desean al igual que mi hija un país libre, con igualdad de oportunidades para todos, con seguridad social, económica y jurídica. A esos estudiantes que sin pedirlo han estado al pie del cañón, alzando su voz para ser escuchados y que aspiran a un futuro mejor, los cuales se movilizaron a recoger donaciones en los semáforos y concentraciones; gracias...

Lo que ocurrió la noche del 19 de febrero tal vez hubiese pasado como otro evento más si no hubiésemos contado con el apoyo de los medios de comunicación social... Y por supuesto a las madres venezolanas, a todas aquellas que han tenido que soportar el dolor de la pérdida de un hijo... quienes han llorado desconsoladas por la impotencia de vivir en un país donde no hay justicia, donde la impunidad se pasea de manera descarada en las calles disfrazadas tras un uniforme, un escritorio o una ley que favorece a quien la quebranta más...

Y hoy en tu cumpleaños 24, hija hermosa, a ti especialmente te doy las gracias por haber llenado de dicha, amor y felicidad todos los corazones a los que lograste llegar, especialmente el mío y el de cada uno de los que contagiaste con tu risa, tus bromas, tus manías... pero sobre todo con tu espíritu de lucha... A ti mi amor, mi Geral, gracias le doy a Dios por haberme bendecido con la dicha de ser tu mamá, por haberme dado el beneficio de recibirte en mis brazos, cobijarte cuando tenías frío o cuidarte cuando enfermaste... de verte crecer y convertirte en la mujer que eras. Gracias por haber iluminado mis días con tu sonrisa, cobijarme en tus brazos cuando te necesité, y darme aún hoy razones para seguir adelante, luchando por ti, por nosotras, por nuestro futuro, dándome razones para continuar hasta lograr alcanzar el sueño de vivir el país que tanto anhelamos, un país libre, en paz y con justicia. Por siempre en mi corazón, mis pensamientos, mis oraciones... te extrañaré eternamente. Tu mamá”.

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