La tormenta tropical Henri tocó tierra ayer domingo en la costa este de Estados Unidos, informó el servicio meteorológico, mientras fuertes vientos y lluvias hacían que millones de personas en Nueva Inglaterra y Nueva York se prepararan para inundaciones y cortes de electricidad.
Henri, que se degradó de huracán categoría 1 a tormenta tropical, llegó a suelo estadounidense cerca de la ciudad de Westerly cerca del mediodía, indicó en Twitter el National Weather Service (servicio meteorológico).
Por su parte, el Centro Nacional de Huracanes estadounidense (NHC) dijo en su boletín de la tarde que Henri registraba vientos máximos sostenidos de 95 Kilómetros por hora.
Los meteorólogos advirtieron que habrá fuertes lluvias y riesgo de marejada. “Todavía hay mucho de qué preocuparse. No estamos fuera de peligro”, dijo el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, a periodistas ayer por la mañana.
A medida que la capa superficial de los océanos se calienta debido al cambio climático, los ciclones se vuelven más potentes y arrastran más agua, lo que supone una amenaza cada vez mayor para las comunidades costeras del mundo, según los científicos.
Las mareas ciclónicas, amplificadas por el aumento del nivel del mar, pueden ser especialmente devastadoras y los meteorólogos advirtieron que Henri podría provocar oleadas de hasta metro y medio en algunas zonas costeras.
Parte del noreste del país, incluida Nueva York, fue declarada en alerta desde el viernes pasado por la aproximación de Henri, que en un principio se esperaba que tocara tierra como huracán.
En Long Island, que concentra las lujosas comunidades de los Hamptons, donde se retiran los neoyorquinos adinerados en verano, los residentes buscaban abastecerse de agua y otros suministros. Pero las carreteras estaban en general tranquilas, ya que los residentes se preparaban para pasar la tormenta en casa. “Sabemos que nos va a azotar la cola (de la tormenta)”, sostuvo Amy Pedatella, una administradora de propiedades.


