Panamá comenzó la producción de teca desde 1992, cuando se aprobó la ley que ofrecía incentivos fiscales a empresas que se dedicaran a la reforestación comercial con especies maderables.
Muchos de estos árboles cumplieron su ciclo de rotación de 20 o 25 años, pero no se ha desarrollado ninguna industria nacional para el uso de esta madera. El 99% se exporta en trozos o tucas, sin ningún valor agregado.
Tras la pandemia, los fletes se dispararon y han limitado los envíos de este producto a India. Antes de la crisis, el transporte de un contenedor con madera costaba $600, y en estos momentos cuesta entre $2 mil y $2 mil 600. Esto ha provocado que empresas, como Ecotopia Teak, dejen de enviar a la India y busquen otros mercados donde puedan colocar la madera ya cortada en tablas. Se construye una fábrica en Chepo para procesar esta madera.
“La meta es hacer nuestra teca el equivalente del geisha en el café”, expresa Bianca Frieda Moran, de Ecotopia Tek, empresa reforestadora certificada.


