Dicen que a buen entendedor, pocas palabras. El pasado jueves, Philip Laidlaw, jefe de misión interino de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, dijo en Radio Panamá que “sin duda, la carta [de Thomas Heinemann] es la posición clara del Departamento de Estado, de que Panamá es libre de llevar a juicio al señor [Ricardo] Martinelli, sin tener exención de la regla de especialidad por parte de Estados Unidos. Lo que pase ahora es decisión de Panamá”. Posteriormente, ese mismo día, Laidlaw recibió la visita del procurador Eduardo Ulloa. Por las veces que voceros de la embajada estadounidense han repetido -por escrito y a viva voz- que investigar a Martinelli es ahora una potestad que únicamente corresponde a Panamá, todo parece indicar que en esa representación diplomática asumen que alguien no está comprendiendo el mensaje. Señor procurador, no se haga el desentendido.
EL JUEZ de paz de Garachiné recibió hace tres días una nota firmada por la directiva de la Junta Comunal, en la que -después de darle un cordial saludo- le comunicaban que debía desalojar el “espacio” que él utiliza en los predios de la referida junta. Al juez, y a la poca paz que le queda, los han remitido a la Alcaldía de Chepigana, para que le consigan donde impartir justicia.
RECIENTEMENTE, REY Holding -propietaria de la cadena de supermercados El Rey- celebró su asamblea general de accionistas y, como si fuera un mal chiste, los presentes tuvieron que revisar las cifras de desempeño y sus planes y proyecciones nada más y nada menos que frente a la cara más visible del Súper 99, Ricardo Martinelli, que en algún descuido aparentemente compró acciones de su competencia. Ojalá no les haya dicho a los demás tenedores de acciones que les tiene un dossier...

