Las últimas cifras oficiales reveladas por el MEF -correspondientes al cierre de octubre de 2021-, indican que la deuda pública es de $40,385.51 millones. Cuando se declaró el “estado de emergencia”, el 13 de marzo de 2020, la deuda era de $29,835.19 millones, lo que representa un crecimiento de 35.3%, frente a las cifras actuales. Eso significa que, en pandemia, el gobierno ha contratado deuda a razón de $16.31 millones, por día. En el Consejo de Gabinete celebrado esta semana, el MEF informó que se ha ejecutado el 90% del presupuesto correspondiente al año 2021. ¿Dónde están esos desembolsos? No se puede asegurar que el dinero está en la ejecución de nuevos proyectos o en el pago a proveedores. Entonces, ¿cómo se han gastado la plata? ¿En engrosar la planilla y en ajustes salariales, producto de las leyes especiales? ¿En refinanciamientos? ¿En programas de subsidio y vales digitales? ¿O en gastos superfluos, como la clausura del Pacto del Bicentenario, cuyo menú (sushi, salmón, cangrejo, ceviches, filete…) costó al erario casi $199 mil? Si el ministro de Economía, Héctor Alexander, ha advertido hasta el cansancio que los ingresos han disminuido y que están pidiendo fondos prestados para pagar el gasto operativo del gobierno, entonces, ¿por qué sigue el despilfarro? Si algo bueno tuvo el confinamiento y las cuarentenas del año pasado, es que, con gran parte del gobierno cerrado, se demostró que por lo menos la mitad sobra. Todo esto lo hacen, a sabiendas de que el reglamento de la ley de responsabilidad social fiscal señala que no se puede contraer deuda para financiar el gasto corriente. Pero tranquilos, que no pasa nada… Pareciera que aquí las normas dejan de tener vigencia, solo porque a alguien le da la gana de ignorarlas.
LAS PACHANGAS y otros deslices en Mariscal Zavala están pasando factura. Esta semana, fue destituido el director del Sistema Penitenciario de Guatemala, Luis Rodolfo Escobar, por culpa de Cristian Rodríguez Gallardo, alias El Patojo, un reo pedido en extradición por Estados Unidos, que escapó de Mariscal Zavala el pasado 16 de noviembre. Eso no es todo. También esta semana formalizaron los cargos al director de ese penal y cinco funcionarios más, por facilitar “reuniones” nocturnas y permitir el ingreso de armas, licores, drogas, celulares, antenas repetidoras y hasta menores de edad. Estas anomalías fueron descubiertas por casualidad, en un operativo especial que se realizó por sorpresa, el 1 de julio pasado, ante un presunto plan de fuga de ya saben quiénes… Son las cosas que ocurren cuando tienen a unos cuantos huéspedes desesperados y acostumbrados a hacer lo que les da la gana.

