Por naturaleza, nuestras vidas se debaten siempre entre dos extremos: el bien y el mal; lo dulce y lo amargo; la verdad y la mentira. Aunque estas comparaciones parecen plantear, en esencia, el mismo debate, en realidad hay una diferencia: lo que puede ser dulce para algunos, puede no serlo para otros. Y lo mismo sucede con lo bueno y lo malo. Pero cuando se analiza la verdad, hay una sola, objetiva, y es aquella que refleja la realidad de los hechos.
Esta semana se conoció que, desde el 1 de julio de 2019, cuando Laurentino Cortizo tomó posesión como presidente de la República, el gobierno central ha pagado $213.5 millones en consultorías. La información se la facilitó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) al abogado Ernesto Cedeño, quien para ello invocó la Ley de Transparencia de 2002. Sorprendentemente, las reacciones oficiales han sido en sentido contrario a la información que el propio Estado proporcionó. Cortizo, extrañado, dijo que tenía “que revisar la lista”. El ministro Héctor Alexander replicó que no podía responder por “todo el inventario de todas esas asesorías”, salvo las que conciernen al propio MEF. Y la Alcaldía de Panamá, que dirige José Luis Fábrega, lo negó todo: dicen que “no han contratado consultorías”.
La Presidencia, después de que se revelara la información dada por el MEF, divulgó un aviso titulado “Verdad vs. Mentira”, que afirma que “las denuncias de medios de comunicación sobre supuestas ‘consultorías millonarias’ en el Ministerio de la Presidencia, son desmentidas claramente por los hechos”. Si se quiere establecer la verdad en cuanto a esas consultorías, ¿no habría que empezar por comparar la información dada por el MEF con la información del anuncio de la Presidencia? ¿O es que descubrieron la fórmula para decir la verdad y la mentira al mismo tiempo? El físico Richard Feynman reconoció que dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Así que, por lo menos, una de las dos afirmaciones es falsa. No se sabe qué sería más grave: que nos mienta el MEF o que nos mienta la Presidencia. O los dos. Porque sí, es posible que las dos declaraciones sean falsas; lo que no puede ser, es que ambas sean verdad. Si realmente tienen intención de revelar la verdad de las consultorías, en lugar de hacer gráficas propias de un estudiante de primaria, lo que deben hacer es publicar el número de contrato, el nombre del contratista, concepto y monto de cada consultoría. Pero, por favor, esta vez atribuyendo la información a una fuente oficial creíble (esto va a ser como encontrar un unicornio rosado…). De otra forma, la verdadera razón de manifiestos como el de la Presidencia o el de la Alcaldía, es el de confundir a la población y para eso ya ni siquiera tienen que hacer una gráfica. Los ciudadanos están cada vez más cansados y lo que necesitan es que sus autoridades digan la verdad. Siempre.

