El último contagiado en el tema del hospital modular de Albrook, sería el terreno sobre el que se edificó esta instalación sanitaria. Se había dicho que la empresa Inmobiliaria Albrook, S.A. había facilitado al Estado el uso de manera gratuita de poco más de 17 mil metros cuadrados de un finca de su propiedad, para que el MOP construyera ahí el hospital. Lo que no se dijo es que el préstamo es por cuatro meses -contados a partir del 20 de marzo-, prorrogables por dos más, según el convenio pactado entre el MOP y la propietaria del terreno. Y después de eso, ¿qué? ¿Acaso en el MOP ya encontraron la cura para la pandemia? ¿Alguien en su sano juicio pensaba que esto se iba a resolver en 6 meses? A menos de que ese convenio se haya hecho con propósitos de que sirva como memorando de intención y que haya un contrato definitivo en el que cedan el uso de la finca por un periodo que haga al menos razonable la inversión, no quedaría otro camino que concluir que allí podría haber un concierto para crear condiciones para hacer un nuevo negocio. O es que ahora van a decir -como ocurrió con los respiradores de la Presidencia…- que nadie más tenía un terreno que pudiera entregar en 10 días o menos.
LAS AUTORIDADES migratorias de Estados Unidos no han tenido mucha suerte con los escurridizos retoños del expresidente Martinelli. Por lo visto más afortunado fue el Parlacen, que sí sabe cómo localizarlos. Estos dos jovencitos ya figuran en la lista oficial de integrantes de la bancada de Panamá en el organismo regional: Fulanito como suplente de Carlos Outten González, y Perensejo como suplente de Héctor Valderrama. Quizá el Ministerio Público (o la Corte Suprema, si ya remitieron los expedientes allá) debería asesorarse con la secretaría general del Parlacen, para conocer qué hay que hacer para que aparezcan, porque en definitiva, allá si saben cómo.
UNA DE las cosas que truncó el confinamiento fue la consulta pública acerca del infame proyecto de una playa en la bahía de Panamá. Pero en lugar de poner los recursos de la Alcaldía a disposición de servicios que permitan a la población capitalina sortear los inconvenientes y los riesgos de la “nueva normalidad”, lo que hizo Fábrega fue irse a CNN a decir que el proyecto está “suspendido momentáneamente, cayó en un letargo”, pero que será retomado. Después del aguacero del pasado viernes, quedó claro que destinar los dineros de los contribuyentes municipales en una playa es un disparate. Al fin y al cabo, el anterior alcalde José Blandón ya invirtió $100 millones en dos balnearios que funcionan ocho meses al año en vía Argentina y en calle Uruguay.
