Año 2020. La masacre de El Terrón. Los incendios en Australia. La muerte de Kobe Bryant. El coronavirus y el confinamiento. ¿Qué más podría ocurrir? Que regresen Kike y Rica. Pero, ¿cómo podrían venir? La última vez que se acercaron al yate de papi, fueron detenidos por el ICE y hospedados en un centro migratorio allá por los Everglades. Por la frontera de Paso Canoas, solo podrían entrar manejando una mula. ¿Será que, como panameños, tienen derecho a reclamar su repatriación en un vuelo humanitario? ¿Qué humanitario puede tener traer a dos millonarios que se han estado escurriendo del brazo de la justicia desde que papi dejó de decirle a sus subalternas autoridades qué era los que tenían que hacer? Bueno, si los trajeran para que den la cara en los casos de Odebrecht y de Blue Apple, tal vez no sería tan malo. Pero eso es altamente improbable... excepto si vienen para abanicar sus credenciales del Parlacen en la cara de algún juez. Este es el virus de los coronavivos.
EL 29 de abril, Carlos García Molino se estrenó como viceministro de la Presidencia, en una conferencia de prensa en la que prometió que todos los miércoles informaría sobre las compras que esa entidad realiza en medio de la pandemia. Y así lo hizo una vez -el miércoles 6 de mayo-, para informar que la Presidencia no tramitará ni realizará más compras para otras instituciones, en relación a la Covid-19. Eso es lo último que hemos sabido de García Molino y también de la promesa de informar puntualmente cada miércoles, porque desde el 13 de mayo, la Presidencia dejó de divulgar sus compras en el link que PanamáCompra habilitó especialmente para este asunto. O han decidido volver a viejas prácticas o no le están entregando la información al vice del vice.
SI HAY algo que necesita respiración asistida en Panamá, es el cuento de los ventiladores del Ministerio de la Presidencia. El culebrón empezó cuando esta gente decidió adquirir 53 ventiladores (de los que ya recibieron 32) del fabricante alemán Dräger, por $2.3 millones -es decir, $43,400 cada uno-. Pero en lugar de adquirirlos al representante de la marca en el país -Dräger Panama Comercial-, contrataron a la sociedad Primo Medical Group, sin antecedentes conocidos en el suministro de equipos médicos al Minsa. Primo ha dicho que “en el momento que se ofrecieron estos equipos”, ellos eran los únicos en Panamá que tenían los ventiladores “para entrega inmediata”. Ni tan siquiera el representante local tenía disponibilidad de equipos. ¿Por qué alguien que no es dueño de un hospital ni representa a la marca, tendría 32 ventiladores de uso hospitalario metidos en una bodega, que era donde estaban cuando los contactó la Presidencia? O ya tenían planeada la venta de los respiradores y el virus vino a precipitar el asunto, o quedan muchas explicaciones que dar respecto a los fondos que utilizaron para la compra de esos equipos.
