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COLUMNA

Brunch dominical

En el organigrama de MiCultura, ¿habrá algún cargo denominado “desechable” o “tonto útil”? El viernes, la entidad pretendió dar carpetazo al escándalo anunciando la renuncia “del funcionario que hizo pública la información equivocada, relacionada con la orden de compra de la empresa Jimmy Dawson Production, Inc.”. Este funcionario, ¿quién es? Antes de “renunciar”, ¿le abrieron un proceso disciplinario? ¿En qué investigación se determinó que transgredió sus atribuciones? MiCultura dice que la información que se divulgó estaba “equivocada”. Esa información, ¿la inventó alguien dentro del ministerio o la entregó el proponente? Si es así, ¿cómo contrataron a alguien, en base a información equivocada? ¿En qué parte de la Ley 22 de 2006, sobre contrataciones públicas, dice que se puede agregar el nombre de personas en una propuesta, como supuestos proveedores de un servicio al Estado, sin su autorización o conocimiento? Así, cualquiera habría podido anotar el nombre de Ryan Seacrest o algún otro famoso, y después dice que eso solamente era para referencia o que estaba “equivocado”. Ahora resulta que no solamente se burlan del país con esa contratación, sino también con esta última explicación.

DE BUENA o mala gana, la Contraloría hizo lo único que le correspondía ya en este caso, y anunció una auditoría. Lo malo es que la auditoría será a solo uno de los contratos a favor de Jimmy Dawson Production Inc. Sucede que en un lapso de cuatro meses (septiembre a diciembre de 2020), MiCultura pactó seis contratos con esta sociedad, que suman $468,717 , cinco de los cuales están ligados al programa “MiCultura en Casa”. Si a este proveedor lo había inhabilitado la ACP por “falta en los negocios o falta de honestidad en las actuaciones” y ahora ocurre esto, lo menos que puede esperar la ciudadanía es que la Contraloría audite todas las contrataciones de esa empresa, al menos desde 2018, cuando ya se conocía de sus andanzas.

EN EL otro extremo de esa misma situación, es penoso que el ministro Carlos Aguilar se haya visto involucrado en este escándalo. Primero, a nivel institucional, porque él estrena esa cartera, inexistente hasta la llegada de esta administración. Segundo, a título individual, porque su antecedente inmediato como funcionario había sido al frente de SerTv, justo después del escándalo de la sustracción de equipos en esa televisora estatal. La denuncia por presuntas lesiones al Estado la presentó el propio Aguilar. Es triste que su hoja de vida haya sido ahora “influenciada” por una mala contratación, tan rudimentariamente elaborada, como la de Jimmy Dawson Production, Inc.

¿HABRÁ EN la historia republicana alguna institución del Estado que haya tenido un escándalo semejante, en tan poco tiempo de existir? Probablemente este sea un nuevo récord. Ya que parece gustarle tanto la difusión en las redes sociales, a ver si mandan a retuitear esto.


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