Muchos ciudadanos de a pie aún se preguntan cómo un pseudo laboratorio (o clínica o centro de hisopado o lo que sea…) tomó posiciones privilegiadas en las facilidades donde se abordan las naves para ir a las más concurridas islas del golfo de Panamá y establecer un virtual monopolio basado en una orden sanitaria dictada por la entidad en la que laboran los dueños del negocio. Esto no es tan difícil cuando se ejerce una posición dominante surgida de un cargo público.
La empresa que realiza los trasbordos a Taboga contó a Telemetro que, antes de que entrara en vigencia la orden de restringir la entrada a seis islas del Pacífico, recibieron la visita del personal del Minsa (en Taboga, los comerciantes aseguran que se trataba del propio Leonardo Labrador), donde les comunicaron que estarían “enviando” un laboratorio. Para un operador de lanchas, en tiempos de pandemia, la idea de tener problemas con un alto funcionario del Minsa debe ser tan atractiva como un naufragio. Así que si ese funcionario dice que nadie puede abordar una lancha sin tarjeta de vacunación o prueba negativa, pero que no se preocupen, que les van a mandar un laboratorio para que aplique los test in situ, pues el transportista no tiene más remedio que recibirlos y hacerles un espacio -gratis- en sus instalaciones. Negocio redondo: laboratorio sin licencia, local libre de costos, un mercado cautivo y un decreto ejecutivo hecho casi a la medida. Ampyme les debe dar un premio al emprendimiento o mandar a replicar este modelo de negocio en el shark tank.
Ahora, ¿actuaban inocentemente estos tórtolos empresarios? Labrador ya tenía una bien ganada trayectoria dentro del Minsa, donde ingresó en mayo de 2009. Aunque fungía como director de Epidemiología, aparece en la planilla de la institución como “médico general V”, con un salario mensual de $5,388.10. Ana Lorena Chang, en tanto, figura con un salario de $2,066 y el cargo de “médico general IV”. Aunque entró al Minsa en marzo pasado (hace cinco meses), ya ostentaba el título de jefa regional de Salud Pública. El ministro Luis Francisco Sucre advirtió que la parejita, aunque separada de las jefaturas, no ha sido destituida de la entidad. “Siguen laborando como doctores”, precisó. El asunto no puede ser más nauseabundo. Chang, además, figura sin tapujos como la propietaria de Sermedic y la representante legal de A&L Medic. La primera inició operaciones el 6 de mayo de 2019, un día después del triunfo electoral del PRD. A&L, en tanto, el 9 de diciembre de 2020. Con la reciente puesta en marcha de las dos sociedades, al plan de negocios solo había que llenarle los espacios en blanco, trabajo que hizo la pandemia por sí sola.
El laboratorio ya se fue del muelle, pero la restricción a las islas se mantiene. Tal vez a la espera del próximo emprendimiento. Si vemos que un pasajero puede abordar un bus de Panamá a David sin mostrar prueba sanitaria y encerrarse por siete horas con más de 60 personas a bordo, cuesta mucho trabajo pensar que estas acciones tienen un fin legítimo. Ahora, cada vez que salga una resolución o decreto del Minsa, habrá que preguntarse si las restricciones a la movilidad responden a una emergencia sanitaria real o a un negociado.


