ESTRATEGIA

Burbujas sociales, una protección contra el virus

Burbujas sociales, una  protección contra  el  virus

Las implementación de burbujas sociales es una estrategia que plantearon hace una semana las autoridades de Salud a la población para frenar la transmisión del coronavirus SARS-CoV- 2 en el país.

El objetivo: que las personas que conviven en un espacio determinado y que no estén contagiadas con el nuevo coronavirus, sean la primera fuente de protección ante el avance de la enfermedad Covid-19.

La táctica ganó prominencia después de que Nueva Zelanda, uno de los países que mejor gestionó la pandemia, anunciara la semana pasada la eliminación del contagio. Este país fue el primero en implementar el concepto de burbuja social para salir del confinamiento por la pandemia.

Rodrigo DeAntonio, epidemiólogo y miembro del Comité Asesor por Coronavirus del Ministerio de Salud (Minsa), explicó que la burbuja social es un concepto que se puede aplicar en las regiones con una transmisión baja del virus. Y es que un grupo de personas que está sano y convive en el mismo espacio se convierte en su primera fuente de protección.

Añadió que cada burbujas, o grupo familiar, se debe mantener distanciada de otra en al menos 1.8 metros, ya que se ha observado que al mantener esta distancia la reducción del contagio podría ser de cerca de un tercio de lo que podría ser el contagio.

Aclaró que no se pueden considerar burbujas sociales las familias que no viven juntas, grupos de amigos o compañeros de trabajo, ya que sus integrantes están expuestos al virus en el transporte o en sus áreas de trabajo. Por esta razón, explicó, es que tampoco se deben dar reuniones sociales en estos momentos, porque esto ayuda a que el numero de contagios aumente y pone en riesgo la capacidad hospitalaria.

Sin embargo, pareciera que el mensaje aún no llega a la población porque en las redes sociales circulan videos de fiestas que hubo durante el fin de semana, a pesar de las recomendaciones brindadas por las autoridades sanitarias de mantener el distanciamiento físico y crear burbujas sociales.

Varios factores en juego

Néstor Sosa, infectólogo y exdirector del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), recordó que el éxito de Nueva Zelanda en el control de la enfermedad se debe al liderazgo indiscutible de la primera ministra –Jacinda Ardern–, la disponibilidad de recursos, educación de la población y la cooperación en el cumplimiento de las medidas. “El manejo de la epidemia de Nueva Zelanda me lleva a considerar cuán importante es el estatus socioeconómico, el nivel educativo y la cultura de una población cuando enfrenta un reto como esta epidemia”, subrayó.

Para Sosa, la educación continua a la población sobre la importancia de las medidas de control y sobre el estatus de la epidemia es clave.

“Es entendible que [luego de] 3 o 4 meses de iniciada la epidemia, haya cierta fatiga por la información. Nosotros podemos estar cansados de la Covid-19, pero créanme, el virus no está en lo más mínimo cansado de nosotros”, expresó Sosa.

Jean Paul Carrera, epidemiólogo del Icges, explicó que la burbuja social en Nueva Zelanda funcionó para aumentar el número de contactos, ya sea con familiares o amigos, que viven en la misma ciudad o pueblo.

“Es importante mantener el contacto únicamente con los miembros de su burbuja. No se debe pertenecer a más de una burbuja”, dijo.

Carrera explicó que de ser introducido un individuo infectado a la burbuja, la infección sería limitada a los miembros de la burbuja y se podrían contener los contagios a otros grupos.

Evidencia científica

La creación de burbujas sociales fue objeto de un estudio por parte de científicos de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, que arrojó que se deben evitar contactos, especialmente de “alto impacto”, con individuos fuera de ella.

El estudio publicado recientemente en la revista Nature Human Behavior utilizó modelos extensos para mostrar el impacto de aflojar el confinamiento durante el curso del virus.

Los resultados, según el análisis, sugieren la creación de burbujas sociales y demuestran que la tasa de infección puede mantenerse mucho más baja al reducir estratégicamente el contacto, que mediante “un simple distanciamiento social”.

Expertos en epidemiología e infectología coinciden en que el estudio fue desarrollado en un contexto europeo, y habría que evaluar su efectividad en nuestro contexto socioeconómico.

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