Nicaragua se mantenía a la espera de un diálogo nacional con mediación de la iglesia católica tras las violentas protestas que dejaban 63 muertos -según la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH)-, mientras estudiantes y activistas convocan nuevas manifestaciones en reclamo de democratización y justicia.
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) mantenía un proceso lento de documentación sobre las víctimas fatales de los violentos enfrentamientos de la semana pasada entre manifestantes y policías, evaluando denuncias de familiares.
Desde el lunes no ha habido choques con la policía, aunque las manifestaciones han continuado pacíficamente en Managua y en otras ciudades.
Estudiantes convocaron a una manifestación la tarde de ayer en homenaje a los fallecidos en las protestas.
“Los muertos no negocian, exigen justicia”, es el lema con el que una delegación de campesinos asentados en la ruta del proyecto de canal interoceánico se dirigió a Managua para participar hoy en una marcha de peregrinación y oración convocada por la iglesia católica.
Pese a que no ha habido enfrentamientos en las últimas manifestaciones, el número de muertos ha aumentado por el fallecimiento de personas hospitalizadas o la aparición sin vida de personas dadas como desaparecidas, según el Cenidh.
El gobierno del presidente Daniel Ortega no ha actualizado su cifra de muertos desde que el fin de semana pasado reportó 10 fallecidos.
En varios centros educativos privados se izó la bandera a media asta, mientras personal de la embajada de Estados Unidos guardó un minuto de silencio.
