Estados Unidos superó ayer los 15,000 fallecidos por la pandemia de coronavirus, según el recuento de la universidad estadounidense Johns Hopkins.
Hasta la tarde de ayer, la epidemia había dejado al menos 15,938 muertos, de acuerdo con los datos actualizados por esa universidad, que sirven de referencia en el país.
¿Cuándo será el final de la cuarentena?
No antes de junio, advirtió ayer el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio. El levantamiento de las medidas de cuarentena se hará de forma gradual y regional, explicó Anthony Fauci, director del Instituto Estadounidense de las Enfermedades Infecciosas y principal asesor de Trump sobre la pandemia.
Según la misma fuente, el país tiene más de 450,000 casos de Covid-19 registrados, una cifra muy inferior al verdadero número de infectados, debido a la escasez de las pruebas de detección disponibles, según analistas.
Estados Unidos es el segundo país con mayor número de muertos en el mundo, por delante de España (15,238 fallecidos) y por detrás de Italia (18,279).
Las dos últimas evoluciones calculadas en 24 horas, martes y miércoles por la noche, mostraron cada vez un aumento de casi 2,000 muertos.
El estado de Nueva York, epicentro de la pandemia en el país, registra el mayor número de fallecidos por coronavirus, más de 7,000.
A pesar de estas cifras, la situación mejoró ayer en los hospitales de Nueva York, suscitando un leve optimismo ante la pandemia, aunque las autoridades advierten que aún está lejos el regreso a la normalidad, ya que no se descarta una segunda ola de contagios.
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció un nuevo récord de fallecidos por Covid-19 en su estado: 799 en 24 horas, casi el mismo número que en países como Italia o España en lo peor de la pandemia.
Cuomo comunicó, sin embargo, un dato más alentador: nunca hubo tan pocas nuevas hospitalizaciones desde el inicio de la crisis en el estado de Nueva York. En las últimas 24 horas, sólo 200 nuevos pacientes con coronavirus tuvieron que ser ingresados.
La admisión en cuidados intensivos también está bajando, con sólo 84 personas ingresadas en el último día.
De seguir esa tendencia, la curva de fallecidos se aplanará en las próximas semanas.
Se ha evitado la penuria de camas de hospitales prevista por distintas estimaciones, dijo Cuomo, que insistió sin embargo en que la lucha no ha terminado.
“No podemos asumir que porque estamos viendo algunas señales positivas esto acabará pronto o que no habrán olas adicionales” del brote en el futuro, alertó el gobernador.
No habrá un levantamiento repentino del confinamiento decretado en el estado hace 18 días, advirtió Cuomo. Se procederá paso a paso, y primero habrá que realizar pruebas de detección del Covid-19 a millones de trabajadores para comprobar quién tuvo el coronavirus y está por tanto inmunizado, pero el número de test disponibles aún está lejos de lo necesario.
Las miradas también se dirigen a Nueva Jersey, Luisiana o Michigan, donde el virus ha matado a miles de personas.
A pesar de los estragos causados por la pandemia, el presidente Donald Trump tiene prisa por reabrir el país y reimpulsar una economía devastada.
Su secretario de Tesoro, Steve Mnuchin, consideró ayer que las empresas podrán seguramente reabrir en mayo.
Pero el país deberá tener paciencia, insisten los expertos y responsables públicos, y la población tendrá que cambiar sus costumbres de forma duradera.

