Estados Unidos y la Unión Europea exigieron ayer el “compromiso total” de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para impedir que se repitan los abusos sexuales cometidos por algunos de sus empleados, especialmente en República Democrática del Congo (RDC).
“Vamos a asegurarnos de que los compromisos tomados por la dirección de la OMS llevarán a una mayor responsabilidad, más capacidad de acción y un cambio rápido”, señalaron en una declaración común, también firmada por Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega y Reino Unido.
Esta declaración tiene lugar tras la publicación, el miércoles, de un informe devastador para la OMS, que establece que 21 de sus trabajadores cometieron abusos sexuales contra decenas de personas de la RDC, durante la epidemia del ébola de 2018-2020.
El informe de la comisión de investigación independiente —ordenada por el director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, tras filtraciones de prensa— denuncia “fallas estructurales” y “negligencia individual”.
Tedros, que aspira a un segundo mandato en 2022, dijo lamentarlo y prometió “severas consecuencias” para los responsables, justo después de la publicación de la investigación.
Pero esto no le bastó a los países donantes, que consideran que los responsables de la OMS no reaccionaron con suficiente firmeza.
Los Estados que firman la declaración dicen estar “horrorizados” por las conclusiones del informe, que sacó a la luz decenas de casos de explotación sexual a cambio de promesas de trabajo. También incluía nueve violaciones.
La declaración exige una investigación en profundidad para determinar cómo es posible que tales actos no fueran señalados “ni a la dirección de la OMS ni a los países miembros”.

