Una veintena de países, incluidos Estados Unidos y Costa Rica, acordaron ayer en la COP26 cesar de financiar con dinero público la extracción de combustibles fósiles fuera de sus territorios para finales de 2022, anuncio recibido con cautela por organizaciones ecologistas.
La iniciativa es impulsada por Gran Bretaña, el país anfitrión de la conferencia sobre el cambio climático.
“Invertir en proyectos relacionados con la extracción continua de energía fósil implica crecientes riesgos, sociales y económicos”, explicó el comunicado conjunto.
El anuncio implica a países como Malí o las Islas Marshall, a priori con escasas posibilidades de efectuar esa clase de inversiones multimillonarias en el exterior, aunque sí de recibirlas.
Estados Unidos da un paso más para desligarse del petróleo, el carbón y el gas.
Canadá también firmó el texto. Sin embargo, están ausentes grandes consumidores e inversores de combustibles fósiles, como China, Japón o Corea del Sur.
Los denominados proyectos de energía de origen fósil continuos son los que no incluyen medidas para absorber las emisiones de carbono que producen.
Una investigación reciente de Oil Change International demostró que entre 2018 y 2020, los países industrializados del G20 invirtieron unos $188 mil millones en proyectos de extracción en el extranjero, principalmente a través de multilaterales. Estas instituciones no están cubiertas por este compromiso. Pero el anuncio, de concretarse, significará que hasta $15 mil millones podrían ser desviados cada año a proyectos de fuentes de energías no fósiles.
“Tenemos que poner a la financiación pública del lado correcto de la historia”, dijo el viceministro de Negocios y Energía británico, Greg Hands.
“Es un progreso bienvenido, pero los países [firmantes], en especial Estados Unidos, deben mantenerse firmes con estos compromisos y cerrar el grifo para las empresas de combustibles fósiles”, pidió Kate DeAngelis, del programa de finanzas internacionales de la ONG Amigos de la Tierra. Y sin embargo, el 95% de las cerca de 900 empresas del sector petrolero y gasístico del mundo prevén abrir nuevos yacimientos, según un informe de la ONG Urgewald y otras 20 organizaciones.
En otro anuncio en plena COP26, más de 40 países se comprometieron con una “transición de carbón hacia energía limpia”. De nuevo, grandes productores y consumidores, como Australia, China, India, Estados Unidos, Japón o Rusia, no están en esta lista.
Mientras, hay noticias preocupantes del lado de las emisiones de gases de efecto invernadero. La pandemia de la Covid-19 frenó la economía mundial, y con ello la contaminación del planeta a causa del consumo de energía fósil. Las emisiones totales cayeron un 5.4% en 2020, pero volverán a subir en 2021 un 4.9%, hasta situarse a menos de un 1% del récord de 2019, según el Global Carbon Project.

