Grupos comunitarios no han encontrado otra opción que organizar protestas o quejarse públicamente ante el excesivo y constante ruido que hay en sus corregimientos.
El problema no se limita a bares y restaurantes, sino que abarca, también, actividades industriales y proyectos de construcción que, según ellos, perjudican a diario su calidad de vida.
Octavio Del Moral, presidente de la Asociación de Vecinos y Amigos del Casco Antiguo (Avaca), subrayó que en esa zona hay comerciantes que con su afán de lucro no respetan la normativa sobre el ruido y eso viene afectando la tranquilidad de los moradores del lugar.
En palabras del dirigente comunitario, en San Felipe hay por lo menos 3 mil personas que están siendo víctimas de este problema, por lo que exigen a las autoridades que hagan cumplir las normas.
“Aquí, los locales comerciales deben mantener el ruido a lo interno de sus instalaciones, pero lo que estamos viendo son equipos de sonido y bocinas en balcones”, se lamentó Del Moral, y agregó que ya han sostenido reuniones con el alcalde, José Luis Fábrega, por el tema.
Esta problemática también se vive en el corregimiento de San Francisco. De hecho, el pasado 12 de noviembre residentes del lugar llevaron a cabo una protesta pacífica para elevar sus quejas por lo que está ocurriendo con los restaurantes y bares durante las noches.
Facundo Clúa, residente del corregimiento y aspirante a una junta de desarrollo local, sostuvo que como residentes quieren que se cumplan las normativas, sobre todo el Decreto Ejecutivo 1 de enero de 2004 y el Acuerdo Municipal 141 de septiembre de 2014, que establecen decibeles de hasta 60 en bares y restaurantes.
“Además, ellos deben contar con espacios donde el ruido sea contenido; es decir, no pueden usar terrazas”, puntualizó.
Subcomisión
Frente a este escenario, representantes del distrito de Panamá, entre ellos, Ricardo Domínguez, de Bella Vista; Carlos Pérez Herrera, de San Francisco; e Iván Vásquez, de Ancón, conformaron una subcomisión para atender el problema.
Incluso, los ediles se reunieron esta semana con el diputado independiente Juan Diego Vásquez, quien el pasado 25 de octubre presentó en la Asamblea Nacional el anteproyecto de ley 171, que establece medidas para el control del ruido en el país.
Según la exposición de motivos, dicho proyecto de ley pretende desarrollar y ahondar en los artículos 87 y 88 del Código Sanitario, referentes a la función que tienen las autoridades de salud pública de establecer medidas tendientes a prevenir “molestias públicas”, tales como los ruidos.
La propuesta fija para áreas residenciales y comerciales decibeles de hasta 60 entre 6:00 a.m. y 9:45 p.m., y de 50 decibeles entre 10:00 p.m. y 5:59 a.m.
Para el edil de Bella Vista, es cierto que la mayoría de los comercios cumplen con las normas, pero hay una minoría que perjudica a la comunidad. A su vez, el representante de San Francisco manifestó que varias entidades deben comenzar a discutir este tema.
Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dan cuenta que una exposición breve a los elevados decibeles que suele haber en lugares de ocio (bares o discotecas) puede ser perjudicial para la salud, y concluyen que no hay duda de que la exposición frecuente produce pérdida de audición con el tiempo.
La OMS recomienda un volumen inferior a los 85 decibeles para una duración máxima de ocho horas al día.


