TURISMO

Sector turístico de Tierras Altas se trata de levantar, tras coletazo del huracán Eta

Sector turístico de Tierras Altas se trata de levantar, tras coletazo del huracán Eta
María Elena Kucikas, propietaria, aclaró que la crecida solo afectó el terreno que colinda con el río. Wilfredo Jordán S.

Aunque la crecida del río Chiriquí Viejo no alcanzó las estructuras de alojamiento para turistas, el mal tiempo por los efectos del huracán Eta sí impactó el negocio de los hoteles y hostales del área, porque la mayoría de los huéspedes desalojó las instalaciones por seguridad.

Luis González De La Lastra, presidente de la Cámara de Turismo de Tierras Altas, dijo que la catástrofe vino justo cuando casi todos los locales del sector estaban llenos de turistas y los negocios se encaminaban a recuperarse del cierre por la pandemia de la Covid-19.

“Las afectaciones del huracán Eta fueron graves en el turismo, porque estábamos comenzando a recuperarnos y eso implica que uno se prepara con la compra de insumos para atender a los clientes y allí se nos quedaron”, detalló el pequeño empresario.

Entre Volcán, Bambito y Cerro Punta hay una oferta de aproximadamente 150 habitaciones en hostales y hoteles que generan cerca de mil empleos directos de personas que residen en estas comunidades.

En Bambito, en las cabañas Kucikas, un negocio familiar que tiene más de 50 años, fue necesario desalojar.

María Elena Kucikas, propietaria, dijo que la crecida del 4 de noviembre ha sido una de las más grandes y aunque no afectó la construcción de las cabañas, sí socavó el terreno que colinda con el río Chiriquí Viejo.

“El río creció sumamente alto. Se desbordó hasta encimita del terreno y cogió por detrás de las cabañas, pero no hizo efecto en la construcción”, detalla la propietaria. Si embargo, el total de la afectación del terreno a lo largo de la propiedad suma aproximadamente una hectárea que fue drenada.

La crecida no causó más daño porque se encontró con la barrera de árboles de eucalipto que su padre plantó hace décadas. En el borde del cauce también hay sembradas matas de bambú, una planta que amarra la tierra con sus raíces.

Ha sido otro fuerte golpe al negocio turístico, porque apenas días antes se había dado la apertura de las cabañas, ya que se mantuvieron cerradas por varios meses debido a la pandemia, para evitar la propagación del nuevo coronavirus.

“Las autoridades habían dicho que se podía abrir desde el 1 de octubre pero nosotros esperamos hasta el 1 de noviembre para la apertura de las cabañas”, dijo Kucikas mientras mostraba los rastros que dejó la crecida.

Recuerda que en 1970 el río Chiriquí Viejo también tuvo una crecida que causó muchos daños en el poblado de Bambito y cobró varios fallecidos, “pero nunca el desastre de esta vez”.

El cauce del río Chiriquí Viejo en ese tramo de Bambito ha sido canalizado en varias ocasiones pero los residentes del lugar creen que hace falta un trabajo más profundo y la construcción de un muro para evitar su desbordamiento.

Tras la catástrofe, el Ministerio de Obras Públicas contrató a la empresas Bagatrac para reconstruir la calle afectada y canalizar el río.

Muy cerca también se encuentra el hotel Casa Grande, donde habían varias decenas de personas el día de las inundaciones, las cuales tuvieron que ser desalojadas. La crecida dañó parte del camino de acceso al hotel pero ya lo están reparando.

Los propietarios de establecimientos turísticos de Tierras Altas esperan que a mediados de diciembre ya se haya normalizado la reparación de la carretera y otras estructuras dañadas para comenzar nuevamente a ofrecer atención a los turistas nacionales y extranjeros.

Tanto los empresarios como los representantes de la comunidad insisten en la necesidad de establecer un sistema de alerta temprana que prepare a los residentes y visitantes, para desalojar el área en caso de una emergencia por crecida del río.

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