Tal Cual

PÉRDIDA DE TIEMPO. Ayer, la ministra de Desarrollo Social participó en el diálogo por la CSS. Su intervención fue una letanía digna del plan “Uniendo fuerzas”: habló del Panamá de las comarcas, de la pobreza multidimensional, del plan Colmena… La próxima vez, pueden reenviar en formato PDF copia del último discurso de Cortizo en la Asamblea y chifean a la ministra; es hasta menos aburrido. Si en el diálogo no saben a quién invitar, llamen al director del Siacap, para que les explique sobre la administración de un sistema de ahorro.

‘MR. CONGENIALITY’. Los fracasos electorales pueden hacer aflorar las frustraciones más insospechadas en algunos. Ese podría ser el caso de Julio Palacios, quien al no haber sido favorecido con el voto directo de los electores tras varios intentos, probablemente ha visto su única oportunidad de hacerse las fotos que siempre soñó. No contento con haberse inventado un monumento y unas condecoraciones (de discutible legalidad), se enfundó en un frac y rodeó su pecho con una cinta morada, cual director de sinfónica en un concierto a beneficio de la campaña contra la violencia de género. Y así posó con una calesa en un fondo nevado, para unas fotografías de estudio. Cien veces más valiosa habría sido una imagen en ropa de trabajo con lodo hasta la rodilla, haciendo algo productivo por la provincia que “gobierna”.

CASUALIDAD... Y pasamos de un gobernador a otro. La de Panamá, Carla García, no contenta con haberse reciclado en el Ejecutivo luego de su nefasto paso por la subdirección de la Senniaf, parece haber extendido su manto protector sobre el tal Michael Olson, imputado por presuntamente permitir el ingreso de menores a un centro de rehabilitación para adultos en Las Garzas. Este exfuncionario de la Senniaf fue contratado en el Ministerio de la Presidencia (donde el papá de la ahora gobernadora es viceministro) hace 47 días, cuando ya estaba en marcha la investigación. Como Carla jamás atendió la presunta citación de la Asamblea y el pleno entró en receso, el país no ha conocido cuáles son sus explicaciones. Si esta gente hubiese cuidado a los niños en los albergues con el mismo empeño con el que se protege a sí misma y velan el uno por el otro, seguro no habría tantos menores abusados.

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